La Policía Nacional ha desarticulado una de las mayores organizaciones criminales asentadas en España dedicadas al tráfico de hachís y marihuana, en una operación que se ha saldado con 57 detenidos en seis provincias y la incautación de casi diez toneladas de droga.
La organización introducía los estupefacientes desde Marruecos a través de las costas españolas y posteriormente los trasladaba por carretera hasta Madrid, donde eran almacenados en pisos alquilados antes de ser distribuidos a otras redes criminales.
Según la Policía Nacional, el entramado funcionaba como una auténtica empresa mayorista del narcotráfico, abasteciendo tanto a distribuidores de menor tamaño dentro de España como a organizaciones asentadas en otros países europeos.
La investigación comenzó en agosto de 2025 después de que los agentes detectaran actividades relacionadas con el tráfico de drogas a través de una plataforma de mensajería cifrada. Las pesquisas permitieron descubrir una organización internacional con un «alto grado de profesionalidad», especializada en introducir grandes cantidades de hachís y marihuana procedentes de Marruecos.
Madrid, centro logístico de la organización
Una vez que la droga alcanzaba territorio español, era transportada principalmente hasta Madrid, donde la organización disponía de diferentes inmuebles utilizados como centros de almacenamiento. Desde allí, los cargamentos eran posteriormente redistribuidos a compradores de diferentes puntos de España y a otras redes europeas.
La operación ha permitido detener a 45 personas en Madrid, cinco en Valencia, tres en Málaga, dos en Guadalajara, una en Burgos y otra en Almería. De los 57 arrestados, 18 han ingresado en prisión por decisión judicial. Los detenidos están investigados por delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas, blanqueo de capitales, falsedad documental y depósito ilícito de municiones.
Más de 8.500 kilos de hachís intervenidos
La magnitud de la red queda reflejada en las cantidades decomisadas durante las distintas fases de la investigación. Entre agosto de 2025 y julio de 2026, los agentes llevaron a cabo 20 entradas y registros: 15 en Madrid, dos en Guadalajara, dos en Málaga y uno en Valencia.
Durante estas actuaciones fueron intervenidos 8.500 kilos de hachís y más de 1.100 kilos de marihuana. La Policía se incautó también de 19 vehículos, 12 relojes de lujo, 50.800 euros en efectivo, un arma de fuego y 47 botellas de gasolina.
La presencia de estas últimas forma parte ahora de las pruebas analizadas por los investigadores dentro de una causa que continúa abierta.
Blanqueaban el dinero mediante coches, propiedades y empresas pantalla
La organización no se limitaba al tráfico de drogas. Según la investigación, una vez obtenidas las ganancias procedentes de la venta de los estupefacientes, sus integrantes habrían desarrollado un complejo sistema para introducir el dinero en la economía legal.
Entre los métodos empleados figuraba la concesión de créditos fraudulentos, la compra de propiedades y vehículos de alta gama y la falsificación de nóminas y facturas. Para ello utilizaban empresas pantalla destinadas a dar apariencia legal al origen de los fondos.
El entramado permitía así transformar los beneficios del narcotráfico en inversiones aparentemente legítimas y dificultar el seguimiento del dinero por parte de las autoridades.