'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Rafael L. Bardají (Badajoz, 1959) es especialista en política internacional, seguridad y defensa. Asesor de tres ministros de Defensa y la OTAN, en la actualidad es director de la consultora World Wide Strategy.

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Rafael L. Bardají (Badajoz, 1959) es especialista en política internacional, seguridad y defensa. Asesor de tres ministros de Defensa y la OTAN, en la actualidad es director de la consultora World Wide Strategy.

La opción Trump

29 de julio de 2022

Habrá muchos a quienes no les guste lo que voy a decir: La única opción sensata de intentar poner algo de orden en el actual mapa mundial tan desencajado, es el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2024. 

Quienes vieron en su política de “America First” un peligro nacionalista y el final del orden internacional salido de la Segunda Guerra Mundial, se habrán dado cuenta de que la alternativa de Joe Biden (“America is back”) nos ha llevado a un mundo mucho más inseguro (de Ucrania a Taiwán, pasando por Irán y Afganistán); un mundo más pobre (con cortes de energía por primera vez para el mundo Occidental y unas líneas logísticas de comercio colapsadas); y un mundo sin liderazgo (a Biden no le hacen caso ni los europeos, ni sus vecinos del sur de las Américas, ni los aliados del Golfo, por no hablar de Putin o China).

A comienzos de esta semana, caminando por el paseo marítimo de San Diego, una ciudad dominada por los demócratas en un estado tiranizado por los demócratas, como es California, encontré una de esas tiendas que sólo existen en los Estados Unidos: una “tienda patriótica”. Tengo que reconocer que, una vez dentro, y ante la apariencia hippyesca del vendedor, me asaltaron las dudas, pero con un “¿le gusta a usted Trump?” me las disipó de golpe. No sólo me enseñó toda la mercancía que almacenaba sobre Donald Trump (y hasta me convenció de que me llevara una gorra firmada por el propio Trump en la que el lema bordado en los colores de la bandera norteamericana dice Trump 2024, Save America), sino que me dio una charla sobre por qué Donald Trump debería anunciar cuanto antes y, en todo caso, antes de las elecciones de noviembre, su candidatura.

El vendedor me dijo algo que se me ha quedado grabado en la memoria. “El establishment sigue sin darse cuenta de que la gente, el americano medio, les odia; los ciudadanos están cansados de un sistema político esencialmente corrupto que se ha olvidado del individuo y del ciudadano de bien; Trump sería un valor añadido para los republicanos este noviembre porque se diga lo que se diga sobre su persona, todos saben que es el único que puede plantar cara a un sistema que está devorando la América de siempre”. Puede que con la traducción haya cambiado alguna palabra, pero el sentido, no.

De Santis es el mejor candidato a presidente siempre y cuando Trump decida no presentarse

Y el vendedor tenía razón. Un estudio de la Universidad de Chicago sobre actitudes políticas hecho público esta misma semana muestra cómo más de un 60 por ciento de los encuestados están firmemente convencidos de que viven bajo un sistema corrupto y perverso (y cerca de un 30 por ciento de los mismos creen que en algún momento deberán tomar las armas en defensa de los valores constitucionales). Y de los encuestados, dos tercios de los republicanos son de esta opinión, así como un 51 por ciento de los demócratas. Yo no veo a los actuales líderes del Partido Republicano, como Mitch MConnell, haciendo campaña en noviembre denunciando las causas de este malestar. Pero sí puedo ver a Trump haciéndolo perfectamente. Y estoy seguro de que, en contra de los medios de comunicación, todos los demócratas y los republicanos sólo de boquilla, la polarización y la movilización de la izquierda contra Trump ha tocado ya su techo. Es más, la movilización de la derecha republicana y nacionalista sólo puede subir con él.

¿Quiere esto decir que no hay otros candidatos valiosos en las filas republicanas? Ni mucho menos. Yo, que viajo con frecuencia a Florida y he sido testigo de la evolución de su gobernador, diría que De Santis es el mejor candidato a presidente siempre y cuando Trump decida no presentarse. Sinceramente no los veo compitiendo en unas primarias en las que otros, como Mike Pence, sí plantarça cara a su antiguo jefe. Para, en mi más humilde opinión, ser barridos por el huracán Trump.

Sólo Trump podría continuar su lucha contra el absurdo de estos valores identitarios, transgénero, feminazis y de disolución de la gran nación americana

A pesar de su expulsión de la casa Blanca en 2020, se ha podido comprobar que el trumpismo está muy lejos de estar muerto. Los conservadores están muy vivos en instituciones tan relevantes como el Tribunal Supremo y en la calle los seguidores del fenómeno Trump continúan agitando sus banderas y mostrándose orgullosos de ser parte de MAGA (Make Ameria Great Again). Sin complejos. En un mundo donde los conservadores han desistido de dar la batalla cultural y asumen como inevitable todo el mundo woke y sus implicaciones, sólo Trump podría continuar su lucha contra el absurdo de estos valores identitarios, transgénero, feminazis y de disolución de la gran nación americana. Y con su nacionalismo, sólo él podría inyectar algo de sentido común en un Occidente que ha decidido suicidarse, al rechazar la defensa de sus fronteras, al arrepentirse de su gloriosa Historia y al renunciar a los valores que han sido sus señas de identidad durante siglos.

Por último, a quienes creen que un De Santis puede generar menos rechazo entre los independientes y demócratas moderados, conviene recordarles que la movilización y violencia viene del ala radical y de la izquierda. Y que, para esos antisistemas, da igual cualquiera que sea el nombre del candidato, siempre que sea conservador. No están dispuestos a aceptar a nadie más que sus propios lideres. La polarización está servida. La cuestión es quién moviliza a más de los suyos. Y para mí, Trump gana de calle entre los republicanos. 

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