Luis Anchondo (México, 1983) es Doctor en Letras por la Universidad de Arizona. Como periodista ha destacado en distintos medios entre los que destacan La Retaguardia y Libros con Uasabi ambos fundados por Fernando Sánchez Dragó a quien considera uno de sus principales maestros. Por más de una década ha impartido numerosos cursos de literatura tanto española como latinoamericana en diversas universidades de Estados Unidos al igual que conferencias. Es también uno de los más importantes cervantistas del mundo cuyos descubrimientos en la obra de Don Quijote le han valido un merecido reconocimiento internacional.

La Prensa, ¿el cuarto poder o el primero?

No creo que, en la actualidad, haya un país tan dividido a en el mundo como Estados Unidosen donde para el 50 por ciento de la población Joe Biden es el nuevo presidente mientras que para el otro 50 por ciento fue Donald Trump quien ganó las elecciones. Estoy redondeando cifras ya que es imposible dividir exactamente millones de votos, pero la diferencia del voto popular entre uno y otro fue bastante pequeña.

El pasado sábado, 7 de noviembre, estaba viendo la rueda de prensa que el abogado principal de Trump y exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, se encontraba dando en Pensilvania cuando lo interrumpen para decirle que Joe Biden ha ganado las elecciones. Giuliani pregunta que quién ha declarado ganador a Biden y los mismos reporteros le dicen que la Prensa. Específicamente: all the networks. Atónito, Giuliani responde de manera simple y sencilla a algo que se debate ahora en este país: los jueces son quienes declaran electo a un presidente, no la Prensa. Claro, una vez verificado que el voto del pueblo y el del Colegio Electoral son los correctos.

Con independencia de si las elecciones fueron fraudulentas, o no, la Prensa no tiene absolutamente ningún derecho de declarar a un presidente electo si este no ha sido reconocido por los departamentos gubernamentales correspondientes. Incluso si un candidato se hubiera llevado el cien por ciento de los votos, lo que no es para nada el caso en estas elecciones. 

Lo que han hecho los medios de comunicación estadounidenses es muy peligroso

Lo que hemos visto en Estado Unidos es que la Prensa ha tomado el papel que le corresponde a los jueces para nombrar oficialmente ganador a un presidente. Esto lo vimos desde el pasado 3 de noviembre cuando la cadena Fox pintó de azul a Arizona otorgando sus 11 votos electorales a Biden cuando aún faltaban alrededor del 20 por ciento de los votos por contar. ¿Por qué hicieron eso? ¿Cuál era la urgencia? Esa acción fue tan arrebatada que hasta el mismo New York Times invalidó la victoria de Biden en Arizona y no lo contó en el cómputo que llevaban a cabo en ese momento. Dos narrativas distintas, o por decirlo mejor, dos jueces distintos que al final concordaron en un mismo veredicto. La Prensa ha convertido prematuramente los que sólo es una proyección en un anuncio gubernamental oficial. Sobre todo cuando hay varios estados en donde el resultado final ha sido tan parejo que la ley puede exigir un recuento de votos, algo que ya estamos viendo en Georgia, aunque no exista ninguna alegación de fraude la cual existe lo que hace la acción de la prensa aún más injustificable.      

Lo que han hecho los medios de comunicación estadounidenses es muy peligroso. El pasado sábado me alegré de ver las manifestaciones de regocijo que se llevaron a cabo a lo largo del país por los millones de seguidores de Biden. Realmente me da gusto que a otra persona le vaya bien con independencia de si yo comparto o no su ideología política. «El respeto al derecho ajeno es la paz» dijo el expresidente mexicano Benito Juárez. Sin embargo, ¿qué pasará si es que hay un recuento de votos y tanto los jueces como el Colegio Electoral declaran oficialmente ganador a Donald Trump?

La respuesta: una revuelta nacional en donde les aseguro que los seguidores de Biden al igual que los medios acusarán a Trump de haber hecho algo ilegal para ganar las elecciones. Otra consecuencia será que la mitad del país perderá la confianza en el poder legislativo de los Estados Unidos ya que no podrán aceptar la realidad si es que esta juega a favor de Trump. La democracia estadounidense para millones de ciudadanos no tendrá ya credibilidad alguna debido en gran parte al comportamiento impulsivo y poco neutral de nuestra Prensa.

Mi confianza en los medios de comunicación tanto escritos como televisivos cada vez es más lejana

Ahora no queda más que esperar a saber quién realmente será el presidente. Si después del recuento de votos y de las alegaciones de fraude, Joe Biden resulta ganador, bienvenido Mr. Biden. Pero si la moneda cae a favor de Trump, bienvenido de nuevo Mr. Trump. Aceptaré al ganador sea cual sea el caso una vez que se haya llevado a cabo todo el proceso legal que puede que esté a semanas de terminar. Así funciona la democracia, nos guste o no nos guste.

Por mi parte es todo lo que tengo que decir en cuanto a lo que se está viviendo en EE.UU. con respecto al proceso electoral. Ahora se encuentra en manos de la Justicia decidir. Algunas personas me preguntan si es que aún es posible que gane Trump y mi respuesta es afirmativa debido al casi empate en estados clave en donde un recuento de votos puede marcar la diferencia. También es posible que las demandas del equipo de abogados procedan y que en efecto encuentren que hubo irregularidades. Otro escenario es que el caso escale a la Suprema Corte de Justicia en donde Trump acaba de nominar a Amy Coney Barrett quien remplazó a la famosa Ruth Bader Ginsburg y ahí se decida el caso por la votación de los nueve jueces que la conforman. Seis de estos jueces son republicanos y sólo tres demócratas. Pero también es posible que, en efecto, Biden sea el ganador. Todo es posible en la viña del Señor, más en una elección tan reñida como la que hemos vivido. 

Como se dice coloquialmente “entre si son peras o son manzanas” la compañía Pfizer ha anunciado que está a punto de sacar la famosa vacuna contra el Coronavirus. Es extraño que la noticia la den justo después de que los medios hayan declarado a Biden ganador. De acuerdo al presidente Trump esto es debido a que no lo hicieron antes para no darle votos a favor. Con independencia de este comentario, Trump es quien ha apoyado y agilizado el desarrollo de la vacuna para que salga lo antes posible al mercado. No sólo la de la compañía Pfizer sino también la de Johnson&Johnson y Moderna. No sé quien será el ganador oficial de esta carrera presidencial, lo que sí sé es que mi confianza en los medios de comunicación tanto escritos como televisivos cada vez es más lejana. Al parecer, la Prensa aquí ya no es el cuarto poder sino el primero. Ya veremos cómo termina esta faena que tiene al país fragmentado entre el rojo de la derecha y el azul de la izquierda demócrata.

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