«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Nació en Madrid en 1975. Es Doctor en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU. Ha dedicado casi toda su vida profesional a la radio. Ha publicado los libros "España no se vota" y "Defender la Verdad", "Sin miedo a nada ni a nadie" y "Autopsia al periodismo".

Las uñas arqueadas de Satán

20 de mayo de 2026

La imputación de Zapatero en el caso Plus Ultra por blanqueo de capitales cierra la vida política de uno de los personajes más siniestros que ha dado la política española en el último medio siglo. Más allá de cuál sea el resultado final en los tribunales, la mancha de corrupción que la noticia deja en la figura más significativa del socialismo español es lo bastante importante como para darlo ya por enterrado. Antes era un bulto sospechoso, y desde hoy es un cadáver político. Antes tenía sólo el estigma de la ideología más asesina que ha existido; desde hoy, tiene además el de la más repugnante corrupción moral.

Siempre tuve la certeza de que las cejas arqueadas de ZP eran una reflejo perfecto de las uñas arqueadas de Satán. Los acontecimientos simplemente se han encargado de constatarlo. Aquel Bambi de ojos glaucos que embelesaba a las almas cándidas (¡tan peligrosas casi siempre!) con esa verborrea meliflua y estomagante, ha devenido en un Fouché de baja estofa, capaz de acometer las operaciones más sórdidas y negociar con los hampones más sanguinarios. ¿Se puede ser amigo y asesor de un criminal, torturador, tirano y genocida en potencia como Nicolás Maduro sin compartir siquiera algunos trazos de esa personalidad psicopática? Mi respuesta es que no. El españolísimo «Dime con quién andas…» tiene una fiabilidad apabullante.

Este nieto de frentepopulista masón que se pasó años y años enarbolando la bandera de la limpieza socialista, acusando a sus rivales de tejer las redes más sofisticadas para delinquir, está acusado de «captar dinero de origen ilícito y reintroducirlo posteriormente en el circuito monetario«, valiéndose para ello de testaferros que también se beneficiaban de sus chanchullos. Aquello de «haced lo que yo digo, pero no lo que yo hago». Hasta sus hijas, las góticas Laura y Alba Rodríguez Espinosa, habrían cobrado más de 600.000 euros por trabajos de asesoramiento que no realizaron. La izquierda y su costumbre de untar y colocar a su familia con el dinero de los demás.

La hipocresía de Zapatero, luego heredada por Sánchez (que le ha superado en maquiavelismo déspota), es tan característico de la izquierda como la falsedad de sus asertos. En todos sus mítines, antes y ahora, deja caer esa especie ridícula de que el ADN socialista es honrado e íntegro, mientras que la derecha tiende de manera natural a corromperse; en esto, como en los crímenes perpetrados a lo largo de la Historia en más de medio mundo, la realidad ha sido tozuda en demostrar exactamente lo contrario de lo que pregona esta mafia putrefacta. No solamente arruinan a las naciones, no solamente no saben gestionar, no solamente corrompen moralmente a las personas, no solamente llenan las calles de la gentuza más infecta, sino que además se lo llevan crudo siempre que pueden.

A Zapatero le hizo presidente del Gobierno la estela del atentado terrorista más grave que ha sufrido Europa, la pusilanimidad y estupidez del Partido Popular (incapaz, también, de gestionar nada importante), y la campaña de prensa más atroz y mentirosa que se ha visto nunca en España. Con su infantil «no a la guerra», el andamiaje intelectual más modesto que se puede tener y las furcias mediáticas habituales a su servicio, Bambi se travistió de estadista, y logró el respeto de sus cuates de la socialdemocracia europea y de la izquierda latinoamericana con «núcleo irradiador» en La Habana. En sus dos legislaturas, le sobró tiempo para convencer a los suyos (y a buena parte de la derechita desnortada) de que la II República y el criminal Frente Popular mantenían intacta su «legitimidad» histórica, arrebatada por Franco y sus herederos golpistas.      

Una vez fuera del Gobierno, ya ven, aquel animalico inofensivo («pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos«), no ha perdido el tiempo. En marzo de 2020, unos días antes de que se declarase la pandemia de Covid, la ex senadora colombiana Piedad Córdoba (fallecida en 2024) dijo en una entrevista que Zapatero le había confesado que recibió «una mina de oro» de Nicolás Maduro, quizás por su encomiable ayuda como blanqueador de su sangriento régimen. Por lo que sea, aquello se quedó en el olvido. En 2021, Sánchez salvó a la aerolínea quebrada Plus Ultra con 53 millones del dinero de nuestros impuestos que, según las investigaciones ahora reveladas, Zapatero y sus cómplices habrían logrado desviar. Todo impecablemente socialista.

Si queda algo de limpieza y de integridad en la Justicia (hemos de confiar en que sí), Zapatero acabará sus días entre rejas por la gravedad de los crímenes que se le imputan. Veremos si también sus hijas siguen el mismo camino. Probablemente, éste sea también el destino de Pedro Sánchez, acorralado por la corrupción en su círculo más cercano. Nunca la mafia había estado tan presente en la primera línea de la política nacional. Éstos son los frutos de varias décadas de bipartidismo; y aunque resulte titánica la tarea de reconstrucción moral, no hay un minuto que perder en comenzarla.

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