'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

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Morata o la delgada línea entre el underground y el mainstream

31 de octubre de 2016

El sábado nacía en busca de un paisaje emocional que arrancó fuerte con Pedro Sánchez entregando su acta de diputado y concluyó con el aplauso emotivo de los diputados de PP, PSOE, C’s y PNV defendiendo el honor de un PSOE pisoteado por Rufián. Como escribía ayer Jorge Bustos en El Mundo, “si la exhibición bochornosa de la bajeza y de la ineptitud sirve para unir por reacción a las inteligencias sanas, entonces no daremos por malogrado este año de payasos y débiles mentales con cuyas nóminas la democracia parlamentaria prueba su inconcebible generosidad”. La niebla quiso unirse a esta bruma existencial y en el arranque liguero en Gijón parecía querer explicarle a Sánchez, que a la misma hora entre lágrimas escenificaba su particular martirio, aquello de Doctorow “la escritura es como conducir en la niebla. Uno se mueve sin saber adónde va”. Veremos qué imprevisto político como una liebre sorprende a Pedro Sánchez.  

El sainete ‘botellil’ continúa en Can Barsa. Aún. Una semana después. Recuerdo aquella serie ‘Vergüenza’, que protagonizaban Malena Alterio y Javier Gutiérrez: “El humor de la serie arbitra en las situaciones de gran patetismo, situaciones bochornosas de las que ellos no son conscientes”, explicaba el director en su presentación. En Barcelona tiraban de pañolada para redimir el ridículo comportamiento de sus chavales arrogantes. Como si hubiera que recalcarlo. Como gaditana, para pañolada la que se vivía en el Carranza si Mágico González no salía en el once inicial. Épica. Lo del Camp Nou nos lanza  a la cara otro guante más entre la paradoja y el absurdo, “obligados a elegir entre estética y cosmética”, que decía el poeta. Como aficionada a los toros, paradójico que trasladen de ubicación la pañolada. Ahora en el fútbol se pide la oreja. Parece que no quedaron satisfechos pisando charcos entre la maleza de aquel jardín #TodosSomosLeoMessi, #TotsSomLeoMessi y #WeAreAllLeoMessi, y no cejan en la elaboración de juegos florales. Supuesta conspiración planetaria, argumentan. Tal Goya retratándose entre alucinaciones asistido por su médico, Arrieta. Mientras, sobre el césped, una caricatura más, un simulacro de partido; el Granada casi les da un disgusto de verdad.  

A las cuatro de la tarde no es que la vida me siente mal, como el título de Santamaría; más bien la digestión futbolera. Sobre todo si el Alavés te mete el susto en el cuerpo adelantándose en el marcador. Danilo y después Keylor a por uvas (en la segunda parte nos salvaría de algo peor), plantándome ese agujero tan extraño en la boca, ese memento mori (nota mental: un día menos para la vuelta de Modric y Casemiro). Entre el griterío del paisanaje del bar, ¡mozo, ponga un trozo debayonesa y un café, que a la señorita la invita mesie! y yo como el disco de 45 puesto a 33. Y los jugadores madridistas enredándose, también, en el sopor de la siesta sabatina aguantando a un tosco alavés de machacona embestida. Mientras, los turistas, con el horario a su bola, armados de cuchillo y tenedor se entretenían en zamparse una merienda adelantada, como Dios manda. Fundido en negro. Como la felicidad es efímera el Madrid paró el larguísimometraje vitoriano y salió de las entretelas. Se dirá lo que se diga, pero el peso del Madrid es incontestable. Y el chicle de Zidane a esas alturas estaba ya demasiado masticado y duro, listo para escupir. Ronaldo se sacudió críticas, esbozó sonrisa como quien se acababa de despojar de un peso que le oprimía el alma. Una efectividad redentora en forma de hat trick. Dejémonos de retórica. El resultado final es práctico y funcional. Zidane es un ganador y aquí ha venido a ganar. Esas utopías de juego bonito no casan con ‘resultadistas’. Capítulo aparte, la inexistente amenaza ofensiva de Benzema. Intermitente, Benzema. Convidado de lujo. Camuflado. Destemplado. Que la perfección constante es algo imposible, vale. Me quedo con la risa de satisfacción de Zinedine tras el gol de Morata. Álvaro, pichichi suplente. A poco que siga con este ritmo ya tiene entreabierta la Puerta Grande de Las Ventas madridista. Sólo tiene que seguir metiéndose  entre los pitones. Dejarse rozar la taleguilla en cada salida al césped. Porque la impronta de su entrega ya va cuajando en la mirada del aficionado. Álvaro Morata o la delgada línea que separa el mainstream delunderground. Ojalá Isco cuajando también esos muletazos aislados que va dejando. Vistosa esa labor en pases, recuperaciones y balones por alto como el torero sin mover las zapatillas del sitio. El encuentro estuvo salpicado de cosas que animan el espíritu, como las asistencias-gol de Marcelo. Y, siempre Nacho. Aún yo con su golazo copero en la memoria, ejecutado con esa aparentemente asequible excelencia, adentrándose en la genialidad, como el torero que transporta al mismo cielo al aficionado. Lo importante, seguimos líderes. Pitido final, no hubo más faena. Y los turistas del bar también abandonando satisfechos sus avíos de merendar, que aún quedaba tarde por devorar.

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