Nada le turba, nada le espanta
Nada le turba, nada le espanta
Por Javier Torres
26 de junio de 2026

Llega la canícula con las temperaturas esperadas y el periodismo saca el flus flus en platós, tira de reportajes reciclados del año anterior y perpetra conexiones en directo desde el puente de Triana. Oh, cielos, parece que hace calor a las tres de la tarde a pleno sol y esto no había ocurrido nunca. Alerta climática. Y no olviden hidratarse.

El calor es al verano lo que la corrupción al PSOE, españolísima costumbre, parte del paisaje que, he aquí la sorpresa, todavía suscita asombro entre los subcampeones habituales. ¿Habrán nacido en Noruega o en la ría gallega? Sánchez comparece en las Cortes con el manual de resistencia intacto. Aplomo de killer sediento de sangre. La condena a Ábalos no afecta su ánimo. El rictus permanece inalterable. Mentón prieto. Expresión altiva. Risas cuando habla Feijoo, al que recomienda protección solar si vuelve al yate. Sostiene la mirada a Rufián apenas un instante y enseguida la agacha refugiándose en los papeles, algo que sólo hace cuando le interpela Abascal.

Vuelve Sánchez, el auténtico, siempre al ataque. El que, cabizbajo, farfulla que en lo personal Ábalos es un gran desconocido. Los corruptos son los otros. Me hago cargo de la frustración de la ciudadanía, entiendo su decepción. Entiendo que tenga la tentación de pensar que todos somos iguales. Pero no. Cuando hemos conocido casos de corrupción los hemos perseguido. Y ante este panorama la pregunta no es si debemos continuar, la pregunta es cómo no vamos a continuar. Aplausos norcoreanos. 

Es ahí cuando irrumpe Pachi López y dice que millones de españoles gritan yo con Begoña, la Evita Perón de las saunas. Ahora le atacan con saña quienes le consideraban PSOE bueno hasta hace dos telediarios. Pachi, no nos olvidamos, recibió el tratamiento de Page cuando gobernó el País Vasco en coalición con el PP y después peleó las primarias que Sánchez le birló. Por supuesto, no cambiaron nada. Ikastolas a pleno rendimiento, el español arrinconado, el proceso de paz con ETA en marcha y el nacionalismo vasco, como le ocurre a la izquierda en la oposición, regresa con la hegemonía intacta. Todo eso hizo el PSOE bueno.

Cuando los españoles —los que pueden— atisban el mar y la sombrilla Sánchez mira a 2027. Ha llegado al verano cuando tantos gurús pronosticaron su caída primaveral. No puede seguir, Sánchez está solo, Felipe González ha pedido elecciones, mira lo enfadados que están Rufián, Belarra y Nogueras. ¿Acaso no has visto lo que han dicho en Horizonte? Don UCO, doña UDEF…

Cabe preguntarnos por qué resiste Sánchez y la organización criminal (en palabras del Supremo) que le aupó al poder. Quiénes le sostienen en España y el exterior. Aquí el PP eleva el tono, habla de mafia, aunque a la hora de votar no ve capaz al PSOE de amañar unas elecciones. La semana pasada, normalidad democrática manque pierda, votó a favor de dos decretos del Gobierno. Qué escándalo, el CPGJ, que se repartieron Bolaños y Pons, acosa a los jueces.

Sánchez sortea la corrupción y sigue en pie gracias a la santísima trinidad de la derecha setentayochista: Constitución, Conferencia Episcopal y Monarquía. La primera ampara a los enemigos de la nación y valida la amnistía. La segunda bendice la invasión inmigratoria. La tercera pronuncia discursos 2030 que legitiman al Gobierno y mete a la derecha en los corrales. 

Bueno, pero nos quedan los medios. Ponemos la emisora (qué antigüedad) y escuchamos en COPE lo malo que es el sanchismo, que es la manera episcopal de separar el trigo de la paja, o sea, a Sánchez del PSOE, el bueno, el pactable, del que suponemos a Bolaños si atendemos al acuerdo suscrito con el arzobispo de Madrid para asaltar la basílica del Valle. En las emisoras del centrismo ilustrado hablan de Starmer, qué gran ejemplo del laborismo británico. Nuestra homologación con Europa siempre está por llegar.

La vida sigue igual. El PSOE roba, sus socios amparan el hampa y la Antoñita la fantástica de la derecha mediática anuncia exclusivas que harán caer a Sánchez (sic). Ajeno al ruido, Pedro resiste y nos acordamos del poema de Santa Teresa de Jesús: nada te turbe, nada te espante.

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