Están haciendo algo con Feijoo. Una lenta transformación. Le quitaron las gafas, le pusieron rubinchi, le han dejado crecer el pelo y ahora se lo ondulan un poquito. Yo creo que quieren que se parezca a Justin Trudeau (o Trudóo). Un asomo de melenita, un poco de aznarización capilar, un puntito normadrileño y ya tendríamos a Alberto Núñez Feijeau.
Después de comparar a Abascal con Bildu por hacer Abascal lo que el propio Feijeau dijo que haría, volvió a uno de los temas principales del PP: la pinza.
Vox y PSOE tendrían una pinza para coger al centollo, que sería Feijoo. La conspicua constitucionalista Rosa Díez (Cashetana para pobres) fusionó los dos temas dejando caer en un tuit que Abascal seguía la estrategia de Bildu por consejo socialista. O sea, la bildupinza.
De estas cosas, cuando salen, se entera uno porque abres el periódico A y pinza; entras en el diario digital B y pinza y pones una radio episcopal C y pinza también.
La voluntad de centro del PP no es sincera porque si uno quiere ser de centro y estar en el centro, le van a dar los de un lado y los de otro, y eso no es pinza, eso es… que eres de centro.
Pero el PP quiere ser de centro y que a un lado todo sea canto aleluyático jabonoso, que diría Martín Rubio.
La desesperación, el miedo, el jugarse todo se comprende bien si se entiende que el PP no son sólo los del PP y que hay mas PP fuera que dentro: un PP de paisano, que va de civil, un PP de secretas. Gente diciendo cosas para el PP sin estar en el PP. Medios, asociaciones, influencers, juristas, analistas por castigo, liberales profesionales… Entre la derecha CNI (que trabaja los festivos) y el PP de paisano, ni se puede abrir un medio ni se puede entrar en Internet. La estrategia de todos ellos ya no es decir cosas a favor del PP (defender lo indefendible) sino atacar a Vox.
Están nerviosillos. Se juegan el Ser.
Al PP de uniforme y a este PP de paisano hay que añadirle el PP de Ayuso, capitalino y un poquito por libre. Se critica estos días su interpretación de la Hispanidad (además de un seleccionador, cada español tiene ahora su hispanidad) pero el problema que tiene Ayuso es previo a cualquier asunto ideológico: todo se le hace sarao. Ella celebra las fiestas de Madrid, las de España, las del Mundo Libre… Le encantan los premios, las condecoraciones, los desfiles… El Día de la Constitución te monta una carpa y el 2 de mayo, por supuesto, desfila ante la parada militar hecha una Evita (Pe)Perón. Cuando llega la Hispanidad, claro, no se puede estar quieta, y organiza un Columbus Day Parade con festival añadido.
Nada del mundo le es ajeno. En un mitin de hace meses dijo: «Hay que ser muy valiente para estar con las democracias liberales desde aquí, desde Leganés».
Porque a Madrid, y sobre todo al Madrid metropolitano, le sale siempre ese aquí de estar hablando cerquita.
Ahora el ayuntamiento está terminando los arcos del Chinatown de Usera, que es lo que faltaba, así que la veremos cualquier día celebrando el Año Nuevo Chino en quipao rojo, que lo occidental no quita lo chulapa.
El modus operanding (esto lo dijo alguien) de Ayuso es distinto al de Feijoo. Ella lo aprovecha todo. Lo usa todo. Va a todo. Es como esas personas que hay en Madrid que no se pierden un evento y cenan cada noche de canapé. Mientras que Feijoo sólo va al Centro y encima a no ser visto. Asín que… horas extras van a tener que hacer los del PP de paisano. Tac, tac, taca, tac… ¿Los oyen como teclean?