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Abogado franco-argentino, director del Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP) en Madrid
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Abogado franco-argentino, director del Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP) en Madrid

No es suficiente para Alberto Fernández haber llevado la Argentina a la peor crisis moral y económica de su historia. Incapaz de gestionar su gabinete, de abocarse a los problemas que realmente importan a los argentinos, de traer pan y trabajo a un país rico que se está poblando de pobres, lo que le importa a Fernández es dar consejos morales a los españoles.

Se despachó a principios de la semana para quejarse de la justicia de la Comunidad Valenciana que había “eliminado de sus bibliotecas (…) libros que atienden y promueven el respeto a la diversidad, afectando de ese modo derechos de la población LGBT”

¿Los responsables de tal fechoría? “La justicia española a instancias de abogados de extrema derecha vinculados a VOX”. Hasta aquí, Fernández

No nos equivoquemos. Fernández es apenas la marioneta del ventrílocuo Grupo de Puebla que le indica qué decir y cómo decirlo. Solo, el muñeco de trapo Fernández no acertaría ni a sostenerse.

El calendario es interesante. En este momento, Fernández tiene, o debería al menos tener, numerosas otras preocupaciones. Puede que le importe poco y nada el destino del país que le ha tocado desgobernar. Pero al menos debería desvelarlo su complicado futuro político y el de su gobierno que dependen en gran parte de las elecciones del mes de noviembre. 

¿Por qué diablos entonces, con tales males en casa, Fernández se precipita a dar lecciones a la justicia y al pueble español en su conjunto? La respuesta la da él mismo: “Hoy sucede en España que los “libertarios” discriminan y censuran. Pero quiero decir que repudio todo intento de discriminación y censura en cualquier lugar donde ocurra”. Para que el público español entienda el por qué de la referencia a los libertarios hay que comprender que, en la Argentina, Javier Milei, candidato a diputado nacional, está haciendo una excelente campaña electoral que ha sorprendido a todos los políticos de la casta actual. Milei se define como libertario.  

Se trata, ni más ni menos de aprovechar la ocasión y tratar de descalificar a Milei indicando a dedo sus malas compañías: los muchachos de la extrema derecha española de VOX. 

El Grupo de Puebla no soporta que cada vez más hombres políticos de buena voluntad firmen la Carta de Madrid

A estas alturas, resulta evidente que se les ha atragantado al Grupo de Puebla y a sus secuaces de Sao Paulo la demostración magnífica y la fiesta popular del Viva21, organizada el pasado fin de semana por VOX y que, pese al silencio atronador de los medios de comunicación alineados con las dictaduras chavistas de la Iberosfera, está haciendo mucho ruido. Tampoco les habrá gustado que en ella participe Milei a través de un video que mucho dio que hablar en la Argentina. 

Los hombres de Puebla no soportan que cada vez más hombres políticos de buena voluntad firmen la Carta de Madrid y se comprometan en sus países a defender la libertad y la democracia. 

Les estremece sólo pensar que los fueros que obtuvieron a costa del dinero espurio del narco-socialismo comienzan a tambalearse ante la irrupción en el espacio político de hombres de valor que buscan, en la experiencia de VOX, un aliado en Europa para intentar juntos dar batalla al comunismo en la Iberosfera

Tienen razón de temer. Porque el entusiasmo que genera en los hombres libres la Carta de Madrid, como instrumento a partir del cual derrocar al narco-chavismo bolivariano del poder, es inmenso. Inmensa y contagiosa también es la fuerza que algunos hombres valientes en España han sabido despertar para devolverle, a contrapié de las lamentaciones y pedidos de perdón injustificados, el lugar que le corresponde a España en la Iberosfera. 

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