«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La Gaceta de la Iberosfera
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Alicante, 1987. Escribe noticias desde que tiene uso de razón. Ha trabajado en radio, prensa escrita y televisión en medios como Radio Intereconomía, El Toro TV y Okdiario. Siempre en los últimos reductos de la libertad de expresión.
Alicante, 1987. Escribe noticias desde que tiene uso de razón. Ha trabajado en radio, prensa escrita y televisión en medios como Radio Intereconomía, El Toro TV y Okdiario. Siempre en los últimos reductos de la libertad de expresión.

No quiero ser huérfana

22 de junio de 2023

No soy una persona ilusa que considere que ningún político va a arreglar sus problemas. Sí peco a veces, de ingenua, pero solo cuando creo que ya no tendré que votar más a la opción menos mala tapándome la nariz como he hecho casi siempre desde que cumplí 18 años y se me invitó a participar en la fiesta de la democracia. Al final, los partidos son lo que son. Soy de derechas desde que recuerdo. Y recuerdo nítidamente tener ideología desde aproximadamente 2004. Me afilié al PP el lunes siguiente al 11M —y al 14M—, después de asistir aterrada al destrozo de España al que nos condenaron el PSOE y la Cadena Ser sin que nadie (Poder Judicial, Jefatura del Estado) hiciera nada. Todos cometemos errores. Más grave que el mío al afiliarme a un partido socialdemócrata, fue el del PP que se dejó robar unas elecciones. Entonces no me daba cuenta.

Casi veinte años han pasado, yo no voto desde hace tiempo al que fue mi partido. Que sigue encarnando la cobardía y el afán de agradar a los que te odian. El PP tiene ya mucho más de Feijoo, que prefiere un pacto de Estado con el PSOE que con Vox, y de Guardiola, que le va a regalar Extremadura a Vara, que de todos aquellos que fuimos expulsados por Rajoy. Ya no es que los populares sean socialdemócratas, o democristianos o cualquier pereza similar. Es que son el partido de los que, salvo alguna excepción en el País Vasco, se rinden sin luchar. Llevan la derrota pintada en la cara desde 2004, cuando renunciaron a dar ninguna batalla real para poder limitarse a heredar el poder cuando toca hacer recortes y a los socialistas no les apetece asumir la tarea.

Confunden, como cualquier miembro de Sumar, tirar la bandera del colectivo LGTBI a la basura, con tirar a los gais. El timo de los chiringuitos de género, con la violencia. La inmigración ilegal, con los Derechos Humanos. María Guardiola es muy libre de no gobernar con Vox. Lo que no se le puede consentir es que ella se considere la guardiana de las esencias giliproges e insulte a los votantes de Vox. Es buen momento para que Vox ponga a algunos en su sitio. Total, ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿Que gobierne Vara? No, lo peor sería que gobernara Guardiola sola. Cada vez que escribo su nombre el corrector, más acertado imposible, me lo cambia por «María Guardería».

La oposición tiene una tarea fundamental encomendada: librarnos de un presidente tan cretino que va a La Sexta a que le hagan la pelota y consigue dejar patidifusos hasta a los presentadores invitándolos al Falcon. Y que al día siguiente comparte un gráfico del significativo ahorro conseguido por él para pensiones ¡durante los próximos veinte años! Cualquier miembro de PP o Vox que se aparte un milímetro de esa tarea, debe ser duramente castigado en las urnas.

Y muchos españoles que llevamos años oyendo cómo nos llaman «fascistas» primero, «racistas» y «homófobos», o «terraplanistas» y «bebelejías» después, ya sólo esperamos de un partido al que votar, sentido común. No quiero ver explicaciones sesudas sobre si niego o no la «violencia de género». La niego. Porque niego el género. Quien vota a Vox ya sabe que su partido pide cadena perpetua para los violadores y asesinos de mujeres. Yo no quiero sentirme de nuevo una huérfana política que vota con pinza en la nariz. No me desvelo porque no entrevistan al Presidente de Vox en El Hormiguero. Peor para Antena 3 si no le gusta tener audiencia.

Muchos votantes no nos conformamos con «derogar el sanchismo» para sustituirlo por el feijooismo, queremos ver al Abascal que se fuma un puro en la cara de los etarras que le tiran piedras. Los que seguimos en pie después de sufrir el acoso, sí, acoso, de casi todos los medios de comunicación y de casi todos los demás españoles, hemos venido a Vox a jugar. Juguemos.

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