«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
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Alicante, 1987. Escribe noticias desde que tiene uso de razón. Ha trabajado en radio, prensa escrita y televisión en medios como Radio Intereconomía, El Toro TV y Okdiario. Siempre en los últimos reductos de la libertad de expresión.
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No se podía saber

2 de febrero de 2023

Casi 340 violadores, pederastas y asesinos se han beneficiado ya de la ley de ‘sólo sí es sí’. Y el martes va nuestra Ángela Rodríguez (Pam), número dos de Irene Montero, y nos dice que “ni un grupo parlamentario, ni un solo informe de los órganos consultivos, ni un solo Ministerio, ni un solo medio de comunicación adivinó que esta era una posibilidad”. Las pobres. Nadie las había avisado. Nadie menos un informe del Consejo General del Poder Judicial. Nadie menos el exministro de Justicia Juan Carlos Campo, que fue cesado por Pedro Sánchez precisamente por oponerse a esta ley y tras utilizarlo para justificar los indultos a golpistas. Nadie menos los miembros del Gobierno del PSOE, que como ha confesado Carmen Calvo también adivinaban las consecuencias. Nadie menos los periodistas de tribunales, que publicaron cientos de piezas haciéndose eco de los avisos de los jueces. Nadie podía adivinar que cuatro años de pena por violar es menos que seis. Es que hay que entenderlo, no se podía saber. Pero digo yo que al menos se podría intuir, ¿no?

Porque resulta que en el Ejecutivo de Sánchez hay, al menos, tres jueces: los ministros Margarita Robles y Fernando Grande Marlasca -sí, su nombre se escribe así-, y la delegada del Gobierno para la violencia de género, Victoria Rosell. Si tenían informes del órgano de gobierno del Poder Judicial y aún así se siguió adelante con la ley, sólo caben dos opciones: o no los leyeron o les dieron igual. Personalmente prefiero pensar que la gente es inepta antes que malvada, pero en este caso es difícil achacar a estos señores, señoras, y supongo que ‘señoros’, simplemente un fallo de incompetencia.

Tampoco se podía saber que meter a separatistas y filoterroristas en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso tendría “efectos indeseados”, siguiendo con la bonita manera en que Bolaños denomina las excarcelaciones de violadores. Luego pasan cosas tan indeseadas como que se filtran a periódicos ultranacionalistas las identidades de policías infiltrados en movimientos separatistas. Pero seguramente tampoco se podía saber porque los independentistas son muy de fiar. Solo dan golpes de Estado de nada y cuentan las negociaciones para chantajear al gobierno central. Pobres ellos también. Que la situación que envuelve la hazaña del Mata Hari de nuestra Policía, consiguiendo información y algo más de las indepes haya resultado ser maravillosa, no resta un ápice de gravedad al hecho de que se están aireando y chivando a los catalanistas radicales las identidades de los agentes que deben vigilarlos.

Tampoco se puede saber con antelación que si metes a comunistas en el gobierno acabas teniendo pobreza, paro -trabajadores discontinuos, diría Yolanda Díaz- y precios en los supermercados que la gente normal no puede pagar. Pero como digo, es imposible adivinarlo. Solo hemos visto antes, no sé, a Cuba. Poco contexto.

Sánchez no es adivino, de eso no cabe duda. Y no porque no le preocupe el futuro. El problema es que solo le preocupa uno: el suyo. Y así, mientras el presidente se mira al espejo pensando en cómo será recordado, hasta 4.000 delincuentes peligrosos se benefician de su cesión al chantaje de Podemos. ¿Cómo pasará nuestro Calígula particular a la historia? ¿Cómo pasará a la historia la libertadora de violadores Irene Montero? No se puede saber. Pero se puede intuir.

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