'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.
Socio-Director de Eurogroup Human Resources.Orgulloso de colaborar con Intereconomía desde abril de 2012."""

Ver la biografía

Socio-Director de Eurogroup Human Resources.Orgulloso de colaborar con Intereconomía desde abril de 2012."""

Pacto postelectoral en Portugal: ¿podría reproducirse en España?

26 de noviembre de 2015

En Portugal, las últimas y recientemente celebradas elecciones generales  las ganó la unión formada por los partidos PSD/CDS-PP, aglutinados en un bloque conservador.

No obstante, cuatro formaciones de izquierda (PS/PC/BE y Los Verdes) firmaron una rocambolesca alianza de gobierno, consiguiendo a través de ella la mayoría absoluta. Y las consecuencias de dicho pacto fueron la presentación, por parte de estos partidos de izquierda, de una moción que ha impedido gobernar a los conservadores y que, igualmente, posibilitará que esta coalición de izquierda (liderada por el partido socialista portugués) se alce con el poder.

En España y después de las próximas elecciones generales, es bastante improbable que el PSOE pueda repetir en clave nacional el pacto que a nivel autonómico y local ha desarrollado junto a Podemos, y cuyo resultado es la conversión de aquellas localidades y autonomías en las que gobiernan actualmente ambos partidos en mini repúblicas bolivarianas.

Y tampoco parece factible un pacto a tres bandas integrado por el PSOE, Podemos y Ciudadanos, aunque no es descartable ninguna coalición postelectoral.

Pero, ¿qué sucedería si entre Ciudadanos y el PSOE lograran en las elecciones del 20-D una mayoría suficiente para gobernar, aunque el PP fuera el partido más votado y, por tanto, ganara los comicios?

En este caso, podría reproducirse el pacto postelectoral acontecido en Portugal, aunque en versión española.

Máxime, tanto en cuanto Ciudadanos y PSOE tienen una experiencia conjunta de gobierno en Andalucía, producto del pacto que llevaron a cabo tras el resultado de las últimas elecciones autonómicas y municipales.

Al respecto, el problema es que si la gestión que el PSOE y Ciudadanos están realizando en Andalucía se extrapolara a España, nuestro país se volvería más corrupto aún de lo que ya es y, además, este entorno de inestabilidad política podría frenar a la todavía no consolidada recuperación económica de nuestro país.

 

Tanto es así, que Ciudadanos está apoyando sumisamente todas las iniciativas instadas en el Parlamento Andaluz por su socio, el PSOE, desoyendo e, incluso, boicoteando cualquier aportación legislativa de valor que proceda de la oposición. Por ejemplo, Ciudadanos y el PSOE han impedido que se tramite una proposición de Ley encaminada a eliminar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Y, paralelamente, el partido naranja, liderado en Andalucía por el ex-socialista Juan Marín, también ha respaldado la estrategia del PSOE,  consistente en entorpecer las investigaciones relativas a los “ERE fraudulentos tramitados por la Junta” (el caso de corrupción política más escandaloso de Europa, a nivel cualitativo y cuantitativo), los “Cursos irregulares de formación”, el “Caso Mercasevilla”, “los avales y prestamos concedidos por IDEA”, el “Caso Aznalcóllar”, etc.

De hecho, el último y más lamentable episodio, respecto al cual el coordinador de Ciudadanos en Andalucía ni sabe ni contesta y que refleja la terrible politización que sufre la Justicia española, es el relacionado con la medida adoptada por el TSJA (y respaldada por el CGPJ) para apartar a la Juez Alaya de la instrucción de los ERE y del resto de “macrocausas” relacionadas.  

Ciudadanos, en relación a la comisión de semejante latrocinio, ha decidido permanecer al lado del PSOE debido a que es consciente que esta decisión político judicial beneficia a su gran aliado andaluz.

Aunque la complicidad entre Ciudadanos y el PSOE de Andalucía no acaba aquí, tanto en cuanto el Gobierno andaluz aprobó el 13 de octubre del presente año la remisión al Parlamento regional del “Proyecto de Ley de Memoria Democrática” (una versión comunista, puesto que la iniciativa partió de IU, de la “Ley de Memoria Histórica de Zapatero)”, que obligará a los niños andaluces, mediante una asignatura obligatoria, a estudiar la historia de España de manera deformada.

En función de ello, Ciudadanos es cooperador necesario respecto al futuro adoctrinamiento al que serán sometidas las próximas generaciones de andaluces.

En este sentido, tampoco parece molestarle a Ciudadanos que Canal Sur, la televisión autonómica más sectaria de España (con permiso de TV3), siga ocultando a los andaluces las irregularidades y corruptelas cometidas por la Junta de Andalucía y el PSOE.      

En definitiva, el acuerdo mediante el cual el PSOE está gobernando esta legislatura en Andalucía con el apoyo de Ciudadanos podríamos definirlo como “el pacto encubridor de la corrupción”.           

Indudablemente, Ciudadanos ha desarrollado una grandísima labor en Cataluña, luchando contra el independentismo. Pero por el contrario, esta formación no es la alternativa política que actualmente necesita España, entre otros factores, debido a que el perfil de multitud de gobernantes de este partido a nivel autonómico y local se corresponde con oportunistas sin ningún bagaje gerencial y fracasados procedentes de otros partidos, aunque este es el precio que ha tenido que pagar Ciudadanos para transformarse en un partido nacional.

 

TEMAS |

Noticias relacionadas

.
Fondo newsletter