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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.
Socio-Director de Eurogroup Human Resources.Orgulloso de colaborar con Intereconomía desde abril de 2012."""
Socio-Director de Eurogroup Human Resources.Orgulloso de colaborar con Intereconomía desde abril de 2012."""

Del paro a camarero de chiringuito

25 de julio de 2014

Ciertamente, se trata, ante todo, de una buena noticia socioeconómica y laboral para España. Por tanto, es justo reflejar la misma en sentido positivo.

La economía española agradecerá la incorporación de 310.400 personas al mercado laboral. (Datos correspondientes al segundo trimestre de 2014 y procedentes de la EPA). Aunque gran parte de ellas lo haga en condiciones de precariedad, temporalidad, devaluación salarial y en calidad de camareros, empleados de comercio…

A la liberación de esclavos en la antigua Roma se le denominaba manumisión. Los esclavos que eran liberados se convertían en libertos y pasaban a formar parte de la plebe. Pero a pesar de obtener la libertad, la mayoría de los libertos continuaban siendo siervos y padeciendo unas condiciones de vida precarias y basadas en la sumisión.

¿Está creando el Gobierno una nueva clase social en España, integrada por los nuevos trabajadores, a la que podríamos denominar como “libertos laborales”?  La desigualdad es imparable.

¿Cambio de tendencia en el mercado laboral? Es probable. Cuando se toca el fondo, existen dos alternativas: te ahogas o subes. En este caso, la subida se producirá a cámara super lenta.

No obstante, la cuestión principal es conocer la dirección hacia la que nos conduce este cambio. ¿Está inmersa la economía española en un proceso progresivo de “chinización” y, por tanto de precariedad laboral? ¿El Gobierno prefiere el “modelo sol y playa” en detrimento de la reindustrialización y la apuesta por el I+D+I+D?

¿Giro de 180º de la economía española? Esperemos que así sea.

Ahora bien, si el Gobierno sigue sin cumplir con sus obligaciones, la vuelta puede  completarse peligrosamente hasta los 360º. Tanto en cuanto, nuestra insostenible deuda pública es una bomba que estallará más pronto que tarde. El agujero del déficit continúa manteniendo su actual color negro. Y todo ello es posible debido a la pereza del Estado, que le impide ponerse en forma y adelgazar su macro estructura política y administrativa.

El turismo y el BCE son los dos clavos ardiendo a los que se está agarrando Rajoy durante esta legislatura.  

El Gobierno se atribuyó primero el mérito relativo a salvar a España del rescate, sabiendo que el verdadero artífice de tal “hazaña” (que sirvió, sobre todo, para mantener el sector público a flote y, por tanto, los privilegios de la casta política intactos), fue Mario Dragui.

Y ayer, el ejecutivo de Rajoy presumió de crear empleo. Sin embargo, España está batiendo un récord histórico respecto a la recepción de turistas extranjeros.                                                                                 

Podríamos analizar factores tales como la estacionalidad, el trabajo a tiempo parcial, la precariedad, la baja calidad del empleo creado, la caída de la población activa vía flujos migratorios, el “efecto desanimo”, etc.

No merece la pena. Porque el verdadero handicap que tiene la economía española y, por consiguiente, también nuestro mercado laboral es de origen político. La economía en España está intervenida en virtud de un costosísimo y despilfarrador modelo de Estado y de sus corruptas redes político-clientelares.                  

Una de las grandes mentiras de la Transición debe ser desmontada y este debería ser el punto de partida para regenerar nuestro sistema. El Estado de las autonomías sigue enriqueciendo a los políticos y, paralelamente, arruinando a España.

Los dos partidos políticos tradicionales quieren  convertir a España en la Bangladesh europea. Si bien los españoles no queremos ser esclavos al servicio de una desmesurada Administración ni de la casta política.

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