«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

No es perfecta, pero es la mejor

16 de diciembre de 2013

Doña Elena cumple el viernes cincuenta años y está mejor que nunca. No ha perdido espontaneidad ni pasión, dos de sus mejores cualidades, y está más guapa, muchísimo más elegante y más sensata que nunca. 

He leído despacio y con interés la entrevista que ha concedido a la agencia EFE. No es habitual que los miembros de la Familia Real se presten a hablar con los medios de comunicación; no es frecuente escucharles más allá de unas frases dirigidas a los corrillos de periodistas o de los discursos leídos en actos oficiales y casi nunca escritos por ellos. Por eso aplaudo la decisión de la hija mayor de los Reyes, que ha concedido además la entrevista a la agencia pública de noticias para que todos los medios tengan acceso a ella. 
Hubiera preferido que no evitara los asuntos más espinosos y de mayor interés, como el caso Nóos, el debate en torno a la abdicación del Rey o sobre la sucesión a la Corona, pero la prudencia es buena consejera siempre, y más cuando se es Infanta de España

El optimismo sobre el futuro de nuestra sociedad, su compromiso con la nación y su amor por su familia son lo mejor que dejan sus respuestas, además de la propia entrevista pese a lo encorsetado del guión. Es consciente y se muestra agradecida por la situación de privilegio, en todos los sentidos, de la que disfruta; conoce y lamenta la difícil situación económica que atraviesa el país; y sabe y le preocupa el “distanciamiento” de los españoles de las instituciones. Hay dos frases impecables de la Infanta en sus contestaciones: “He estado y sigo dispuesta a representar a España y al Rey; siempre. Nunca he puesto ni pondré inconvenientes” y “Les inculco (a mis hijos) lo que significa ser español y estar al servicio de España”. 

Dicen que no es la más inteligente de sus hermanos y que su separación y divorcio han sido errores de bulto. Si hubiera crecido como heredera, si la Constitución no diera preferencia al varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona, los 50 años de Doña Elena hubieran sido muy diferentes. Nos hubiéramos perdido muchos, si no todos sus momentos de emoción, sus lágrimas, sus gritos, sus bailes, sus errores… Sin embargo, apuesto a que hubiera sido una magnífica reina porque no es perfecta, pero demuestra un enorme amor a España, una vinculación profunda con la sociedad española, con nuestra cultura y tradiciones, una sincera devoción por la institución monárquica y una vocación de servicio a la nación difícil de superar en entrega y responsabilidad. 

Liberada del peso de reinar en el futuro, hemos tenido y tendremos una infanta espléndidamente imperfecta, deportista, torera, cercana, españolísima y comprometida.

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