Luis Anchondo (México, 1983) es Doctor en Letras por la Universidad de Arizona. Como periodista ha destacado en distintos medios entre los que destacan La Retaguardia y Libros con Uasabi ambos fundados por Fernando Sánchez Dragó a quien considera uno de sus principales maestros. Por más de una década ha impartido numerosos cursos de literatura tanto española como latinoamericana en diversas universidades de Estados Unidos al igual que conferencias. Es también uno de los más importantes cervantistas del mundo cuyos descubrimientos en la obra de Don Quijote le han valido un merecido reconocimiento internacional.

¿Por qué el coronavirus ha sido tan politizado en EE UU?

Quizás en ninguna otra parte del planeta tierra el tema del Coronavirus ha sido utilizado como un arma política como ha sido en Estados Unidos. Y es que la pandemia llegó a este país justo en un momento decisivo para lo que será el futuro no sólo de los Estados Unidos, sino del mundo entero; las elecciones presidenciales del 2020, esas que el presidente Trump llama las más importantes de la historia de EE.UU

Si bien es cierto que el presidente Trump no es el ser perfecto que ciegamente ven miles de sus seguidores, tampoco es el demonio capitalista y populista que sus detractores buscan hacer parecer apoyados en gran medida por los medios de comunicación en los que no hay un solo día en el que mencionen algo positivo de él; con algunas contadas excepciones pero lamentablemente, y lo vuelvo a recalcar, muy contadas.  

Al ser yo un fiel creyente del escolasticismo medieval basado en lo que se conocía como la armonía de los opuestos donde la verdad surgía siempre del debate, es decir del equilibrio de dos opiniones distintas, diariamente leo los periódicos más importantes del país los cuales no hacen más que criticar al presidente al igual que devoro las pocas fuentes de información periodística que de manera objetiva hablan de sus logros o al menos presentan la información de forma neutral.    

Como nos ha enseñado la historia constantemente, la mayoría suele no tener la razón, algo que sabían muy bien los padres fundadores de este país y por ello crearon el Colegio Electoral

Debo confesar que mi tarea diaria me ha conducido en momentos a realmente creer lo que la mayoría de la prensa dice sobre el presidente, pero como nos ha enseñado la historia constantemente, la mayoría suele no tener la razón, algo que sabían muy bien los padres fundadores de este país y por ello crearon el Colegio Electoral que fue el que le dio la victoria a Trump en el 2016. 

Entre tanta información y sobre todo desinformación es sumamente sencillo comprobar que el presidente Trump ha sido un buen mandatario, por no decir uno de los mejores presidentes que ha tenido EE.UU. Hace falta salirse de la burbuja creada por los medios de comunicación y visitar la página del Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos la cual muestra los niveles de desempleo que el presidente mantuvo durante su mandato alcanzando uno de los niveles más bajos jamás logrados en la historia de Estados Unidos de tan solo 3.6% en enero del 2020. 

Quizás pueda parecer burdo y escueto que emita un juicio a un mandatario basado en los porcentajes de desempleo durante su mandato, pero una persona que está empleada en Estados Unidos es una persona que está bien, es decir, es un ciudadano que aparte de su sueldo cuenta con seguro médico al igual que con una caja de retiro y diversas prestaciones. Sin embargo, para que el presidente haya podido lograr una taza tan baja de desempleo tuvo que ir en contra del partido demócrata quienes desde la presidencia de Bill Clinton en el siglo pasado y sobre todo durante la época de Barack Obama no hicieron sino pactar acuerdos a favor de la globalización los cuales destruyeron la mano de obra en EE.UU. dejando a miles de personas en la calle, mano de obra que Trump trajo de vuelta al país renegociando tratados como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, imponiendo restricciones a la Organización Mundial de Comercio, sacando al país del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica como también implementar tarifas a las importaciones provenientes de otros países y llevar a cabo una política de comercio muy estricta con China.

Han tomado la pandemia como excusa para mantener a los ciudadanos en confinamiento y disparar los porcentajes de desempleo destruyendo las tasas tan bajas que había mantenido Trump durante los últimos años

Los demócratas en su intento por detener al presidente y seguir manteniendo sus interese intactos han llevado a cabo un sinfín de actos en su contra como acusarlo de permitir que Rusia interviniera en las elecciones del 2016 y culparlo a finales del 2019 de pedirle ayuda a Ucrania para su re-elección en este 2020, ninguna de estas acusaciones procedió pero llegó el Coronavirus y que mejor que usarlo en su contra como la última arma política que les queda para sacarlo finalmente del panorama político.

Si de algo se ha encargado el partido demócrata desde que por primera vez se tuvo noticias de un caso de Coronavirus en Estados Unidos a principios de año es de acusar al presidente de no haber hecho nada por evitar la propagación del virus culpándolo de las miles de muertes que se han suscitado hasta hoy. De igual manera han tomado la pandemia como excusa para mantener a los ciudadanos en confinamiento y disparar los porcentajes de desempleo destruyendo las tasas tan bajas que había mantenido Trump durante los últimos años; algo evidente en los estados con gobernadores demócratas los cuales no sólo mantienen a la población encerrada, sino que impiden que el presidente ponga freno a la violencia desatada en las calles a raíz de la muerte de George Floyd en mayo de este año. 

Un fin político está afectando a los miles de ciudadanos que viven en Estados controlados por los demócratas debido a que el presidente no puede intervenir

Decir que el presidente no hizo nada por salvar miles de vidas es una de las más grandes mentiras propagadas por el partido demócrata y por la prensa evidentemente a su servicio. Antes de que la Organización Mundial de la Salud, institución de la cual el presidente se deslindó por su ineficacia, declarara el virus una pandemia el 11 de marzo del 2020, el presidente ya había restringido la entrada a EE.UU. a las personas provenientes de China con el fin de proteger a la población de ser infectada. Esto lo hizo desde el 31 de enero del año en curso, acción que le valió el adjetivo de xenófobo por parte de Joe Biden. También días antes de que la OMS determinara que el Coronavirus se había vuelto una pandemia, Trump ya había declarado una emergencia nacional y junto con los gobernadores tanto demócratas como republicanos empezó un periodo de confinamiento el cual, como mencioné anteriormente, aún continúa en estados con gobernadores demócratas los cuales están llevando a la ruina económica y psicológica a sus residentes. Es importante mencionar también que el 27 de marzo el presidente aprobó 2 millones de millones de dólares para ayudar económicamente a la población a salir adelante durante el confinamiento y a las pequeñas empresas para que no se fuesen a la ruina.

La respuesta entonces a la pregunta que da título a este artículo es precisamente por qué los demócratas han utilizado la tragedia del Coronavirus como un arma política para que Trump no sea re-electo. Esto resulta lamentable ya que un fin político está afectando a los miles de ciudadanos que viven en Estados controlados por los demócratas debido a que el presidente no puede intervenir si es que el gobernador o la gobernadora de dichos Estados no lo permite. Así lo establece la Constitución de los EE.UU. Han politizado tanto el tema del Coronavirus que hasta el uso de mascarillas se ha vuelto una cuestión política a tal punto de crear la leyenda negra de que Trump está en contra de su uso cuando la posición del presidente al respecto es no obligar a los ciudadanos a portarla por no violar el sustantivo que da soporte a este país, la libertad, una palabra que al parecer los demócratas han olvidado sometiendo a las personas a un estado de cautiverio el cual crea más problemas que soluciones.

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