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RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

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El pozo sin fondo de Catalunya Banc y el agujero en las cuentas públicas

22 de julio de 2014

El proceso de saneamiento del sistema financiero en España ha culminado una nueva etapa con la venta del penúltimo de los bancos nacionalizados, Catalunya Banc, a BBVA. Con ello, el Estado continúa desinvirtiendo en las antiguas cajas de ahorros nacionalizadas para dar cumplimiento a las exigencias contempladas en el MoU firmado con el MEDE, acuerdo que supuso la concesión de un préstamo de 41.000 millones de euros.

Cinco días han pasado hasta que el FROB ha resuelto qué oferta de las tres presentadas el pasado viernes –Santander, BBVA y Caixabank– era más competitiva. BBVA, con esta operación, vuelve al terreno de fusiones y adquisiciones en España tras adjudicarse hace más de dos años, la también catalana Unnim. Esta compra se materializará con la transmisión a BBVA del 98,4% de las acciones propiedad del FROB y el Fondo de Garantía de Depósitos por un importe de 1.187 millones de euros.

La historia de Catalunya Banc pasa por ser la crónica de un “pozo sin fondo” de dinero público. Esta entidad –sucesora de la antigua Caixa Catalunya– ha acumulado en menos de cinco años un monto de ayudas públicas cercano a los 13.000 millones de euros. El accionista mayoritario de esta entidad, el FROB, reconoció a cierre de 2013 un valor de su participación del 66,01% en 1.858 millones de euros y un deterioro de valor de dicha participación de 7.226 millones de euros.

A estos 7.226 millones se suman 6.674 millones de euros en pérdidas reconocidas ya en el ejercicio 2012. Sumando estas dos cantidades se obtiene una primera aproximación al dinero que los contribuyentes han perdido en el proceso de saneamiento y ahora venta de la entidad catalana. Su participación aumentó hasta los 9.084 millones de euros gracias a los fondos procedentes del MEDE e incrementando el peso del Estado con la conversión de las participaciones preferentes suscritas por el FROB en sus inicios en el año 2009 en acciones ordinarias.

El canje de participaciones preferentes y de otros instrumentos híbridos (emisión de 673 millones de acciones de un euro de valor nominal el 5 de julio del año pasado) es la última operación realizada por el Estado para incrementar su participación en Catalunya Banc. De esta forma, el FROB se hizo con el 66,01% del capital mientras el Fondo de Garantía de Depósitos (hasta ese momento primer accionista) se quedó con el 32,39% del capital.

Previamente a la venta a BBVA, el FROB ha tenido que poner más dinero aún para vender los activos más problemáticos del balance de Catalunya Caixa. Es el caso de los activos inmobiliarios que se vendieron por 40 millones de euros (incurriendo en fuertes pérdidas) a Blackstone-Magic Real Estate en el mes de abril pasado y la venta, formalizada hace escasos días, de los créditos hipotecarios también a Blackstone (mediante un Fondo de Titulización de Activos) por 3.615 millones de euros más 572 millones aportados por el FROB para equilibrar el valor en libros que tenía esta cartera de créditos.

Catalunya Banc es un caso paradigmático de mala gestión de unas entidades como las Cajas de Ahorros en las cuales no había propiedad, ni ánimo de lucro en el objeto social ni control de la gestión. Envuelta en varios procesos judiciales contra sus antiguos responsables (más concretamente sobre el expresidente Narcís Serra) la estructura de Catalunya Banc tendrá que enfrentarse a una reestructuración mucho más profunda que la que ha llevado a cabo el Estado y la integración en el grupo BBVA, lo cual tendrá un coste en términos de empleo ciertamente importante. Ya en los meses pasados se pusieron varios ERE en marcha afectando a 2.153 empleados de los cerca de 7.000 que tiene en este momento la entidad.

La compra de BBVA tiene indudables beneficios pero, a la vez, costes para el banco bilbaíno. Por un lado, reforzará con 55 puntos básicos la ratio de capital, sinergias en términos de beneficio de más de 1.200 millones de euros y se espera que aporte a las cuentas del Grupo una media de 300 millones de euros hasta 2018. Sin embargo, BBVA tendrá que cargar en su balance con una exposición a bonos del SAREB de 16.000 millones de euros y unas pérdidas en la reestructuración que alcanzarán los 450 millones de euros.

 

A ello se une un ajuste de valor en el precio de 267 millones de euros derivado de los DTAs de los que se beneficiará BBVA. En total, los DTAs (activos por impuestos diferidos) de Catalunya Banc se estiman en 3.500 millones de euros. 

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