«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

La derecha domina Hispanoamérica

30 de junio de 2026

La derecha acaricia la hegemonía en Hispanoamérica. Las últimas en ‘caer’ han sido Colombia y Perú. La derecha domina el cono sur y la zona andina, sin olvidar que Venezuela y Cuba están ya bajo el ala de Trump.

A veces se resume esto con Trump, Virus o influencia, según sensibilidades. Como si fuera la mera extensión de un dominio geopolítico, pero el continente responde, cada país a su manera, a problemas reales de inflación, violencia, penetración del narco…  y lo hace con recetas variadas: la seguridad de Bukele, el libertarismo de Milei, la recuperación de valores conservadores de Kast… Esta heterogeneidad sí refleja en parte la síntesis de Trump, pero habla de la expresión particular de una corriente mundial, articulada en la libertad de lo cibernético, que en Hispanoamérica se manifiesta de un modo natural y democrático.

Porque la derecha ya dominó antes en Iberoamérica, pero no de esta manera. Como respuesta al comunismo hubo dictaduras militares, después, en los 90, aplicación de políticas neoliberales; una fase luego de vuelta a la tecnocracia o gestión, a la corrección del número y las formas, pero es ahora cuando la derecha es, primero, pulcramente democrática, y luego, una fuerza populista. Estas diferencias se aprecian, por ejemplo, en la evolución de gobiernos argentinos: Videla, Menem, Macri y ahora Milei. Cuatro mundos distintos.

Este resurgir político tiene más importancia porque, como si fuera otra cordillera colosal y funesta, el Foro de Sao Paulo y luego el Grupo de Puebla tenían  organizada una izquierda con tentáculos criminosos. Será clave aquí la acción neurálgica de Trump en Venezuela, Cuba y las mafias.

El cambio coincide con la actualización en el continente de la nueva doctrina Monroe por parte de EEUU (frente a China y la acción también política del narco) y con eso se querrá desacreditar la ola libertaria-populista-conservadora. Resulta cómico leer a la izquierda o a cualquiera preocuparse ahora por la soberanía de estos países, despedazada hasta ayer entre el globalismo, el narco y el arriendo económico a China. 

Otros, con un candor pueril o pérfido, querrán ver en ello una afrenta al hispanismo, sin querer reparar en que la agenda indigenista y antiespañola es la de la izquierda derrotada. La reconexión con el pasado hispánico y la verdad cultural americana se defienden por las derechas.

La sensación es que en España este vuelco político no se está valorando lo suficiente cuando lo de Zapatero demuestra que la influencia de Puebla llegaba hasta aquí, y así lo denuncio el Foro de Madrid, que ha contribuido a fortalecer una capilaridad (en sí misma una hispanidad) que ya es realización histórica.

Sucede que en España se desprecia lo hispanoamericano como subamericano, como mero producto yanqui. La electricidad de esta reacción política que podría ser de ida y vuelta, cual habanera, se amortigua y sofoca aquí por el consenso impuesto por Europa y ‘nacionalizado’ por nuestras élites.

Fondo newsletter