Rafael L. Bardají (Badajoz, 1959) es especialista en política internacional, seguridad y defensa. Asesor de tres ministros de Defensa y la OTAN, en la actualidad es director de la consultora World Wide Strategy.
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Rafael L. Bardají (Badajoz, 1959) es especialista en política internacional, seguridad y defensa. Asesor de tres ministros de Defensa y la OTAN, en la actualidad es director de la consultora World Wide Strategy.

PP: Crónica de un hundimiento anunciado

Que Vox salvara al gobierno absteniéndose en la votación sobre la gestión de los fondos europeos fue un error garrafal que debería abochornar en público —y no sólo avergonzar en privado— al responsable del grupo parlamentario. Explicaciones han corrido muchas, oficiales y oficiosas, ingenuas y conspiranoicas, aunque yo tiendo siempre a quedarme con la más simple: la bisoñez de alguno de sus parlamentarios. 

Aclarado este punto, lo que no tiene ni pies ni cabeza es el elogio al PSOE realizado estos días por el máximo dirigente -que no líder- del PP, Pablo Casado. No sólo sus argumentos ponen de relieve que ha aprendido poco de la Historia de España en sus múltiples máster y estudios, sino que contradice la reacción de su partido a la famosa votación de Vox. Si abstenerse equivalía para ellos a servir de salvavidas de Sánchez, toda una exageración, ¿qué podría ser entonces reconocer “la grandeza del partido socialista” como ha hecho su presidente ante los micrófonos?

Casado ha realizado demasiados virajes desde que llegó a la cúspide de los populares y parece haber perdido el norte de mareado que está

Pablo Casado y su exigua corte de Génova no sólo tienden a sobreactuar, sino que parecen movidos exclusivamente por su miedo a Vox. Su temor a dejar de ser el principal referente de la oposición, vamos, a dejar de ser la oposición institucional, les lleva una y otra vez a, primero, denostar de cuanto haga Vox, y, luego, a imitarlo burdamente. Una estrategia esquizofrénica de denuncia e imitación barata. Seguramente habrá algún ingenuo que quiera justificarlo como treta electoral ante los comicios catalanes de este 14F. Pero yo, sinceramente, voy más allá. Es más, como táctica electoralista no parece que les esté resultando muy positiva a tenor de unas encuestas donde el PP ni despega ni deja atrás a Vox.

El elogio del Casado al PSOE pone de relieve su incapacidad para aceptar la realidad, pues no es otra cosa que un canto al bipartidismo: Que el PSOE engulla a Podemos; que Vox desaparezca y todos felices y contentos. La derecha una, frente a una izquierda reconocible. Pero recuperar el tiempo y el espacio perdido no depende del PP. Menos cuando ha dejado de preguntarse por el por qué de esa fragmentación en lo que está a la derecha del socialismo español, europeo y universal. Casado ha realizado demasiados virajes desde que llegó a la cúspide de los populares y parece haber perdido el norte de mareado que está. Ni la derecha puede volver a ser lo que era, ni la izquierda volverá  a ser pragmática, moderada y socialdemócrata.

¿Qué promete el PP de hoy? El elogio del socialismo. No creo que haga falta decir mucho más

El PP actual es como el Titanic, marchando inexorable hacia su iceberg. Y no veo la capacidad de reacción en un partido que por su historia y su poder territorial es todo esqueleto pero nada de chicha, todo aparato pero ninguna idea, y que pueda virar a tiempo y esquivar su destino. Una insurrección a bordo para desplazar al capitán al mando sería insuficiente a esta altura de su trayectoria. Feijóo podría ser un gran líder, pero no de la derecha sino de una oposición perpetua y limitada, atado como está a su pasado.

En todo naufragio siempre hay una orquesta que anima hacia la perdición, pero también sabemos que son los más quienes corren a saltar del barco que se hunde. En España hemos visto desaparecer grandes partidos como por arte de magia. No se debe excluir que al PP actual le suceda lo mismo. En la guerra, la victoria se alcanza cuando el enemigo se convence de que no puede ganar. En política, cuando un partido es más prometedor que el tuyo propio. ¿Qué promete el PP de hoy? El elogio del socialismo. No creo que haga falta decir mucho más. Por eso si Vox da el sorpasso al PP en Cataluña, el puente de mando del Titanic se revolverá. Pero si Vox no lo logra, da igual. Génova seguirá siendo el puente de mando de un buque que va derecho a su hundimiento. Es cuestión de tiempo.

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