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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

El PP contra el PP

8 de marzo de 2015

Que Esperanza Aguirre tenía que ser candidata era casi inevitable, pese a las filtraciones incluso de última hora que trataban de impedir lo que estaba decidido hacía tiempo. Las encuestas internas que maneja Génova otorgan a la lideresa, hoy más lideresa que nunca, mayoría absoluta en la capital  (30 concejales como adelantamos aquí en Gaceta) y una capacidad de arrastre de voto que podría garantizar también para los populares el gobierno de la Comunidad de Madrid. El resto de candidatos de Arenas lo llevaría claro. Perder Madrid supondría que Mariano, Soraya y Celia Crush perderían, qué maravilla, su empleo.  Así que había que taparse la nariz y designar a la preferida por los madrileños. Hacer caso a la presión del populacho. Lo que ha debido de sufrir Pedro Arriola, incapaz de ocultar los resultados que las encuestas internas reservadas arrojan.

Veinte operaciones y varios áticos después, si es necesario se pone incluso de manifiesto la bronca entre policías, quedó descabalgado Ignacio González, quien lleva años llevando a cabo el programa político que a Aguirre le quieren negar para la capital, que son las políticas que hicieron grande al PP de José María Aznar. Bajar impuestos, reducir gasto, resistir frente a los envites de la socialdemocracia de Cristóbal Montoro, liquidar sucesiones, donaciones y patrimonio, libertad de horarios, elección de centro escolar… Lo que es casi un milagro es que el gobierno autonómico haya conseguido llegar hasta aquí.

Pero como el mezquino lo es hasta el final, no podía permitirse que el PP de Madrid siga siendo esa aldea gala irreductible frente a la socialdemocracia, que es el consenso al cual aspiran a sumarse absolutamente todos los demás. Gestora. Esta vez no la iba a encabezar, como sucediera hace un tiempo, Ana Mato. Pío García Escudero, bien visto por el marianismo,  es el nombre que más sonaba para tal operación. La operación de liquidación de lo que queda del PP. A algunos el fracaso se les ha subido a la cabeza y les impide ver la realidad.

No contaban con que la lideresa es lideresa. Y que iba a poner pie en pared, hacer pública la indigna operación, que pasaba por echarla del partido, hacerle las listas para tener controlado su grupo, presto y dispuesto a pactar cuanta medida colectivista se le antojase al de Hacienda, y hasta el programa electoral. Una locura El daño está hecho. El PP se ha roto este fin de semana.

Si no hay gestora, es decir, si hay alcaldesa, puede ser un buen comienzo para llevar a cabo la refundación que el centro-derecha necesita urgentemente. Si vencen los Arriolas, el PP lo perderá todo.

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