Radiografía de una ‘Charo’ socialista
Radiografía de una ‘Charo’ socialista
Por Roberto Granda
5 de julio de 2026

Si los comerciantes de estereotipos en las tiendas de los centros masificados quisieran de verdad ofertar a los turistas algo de la idiosincrasia española, dejarían de lado las flamencas, los toros y las camisetas falsas del Real Madrid y podría ofrecer la experiencia ‘Charo’. Una muñeca pepona parlanchina que pegue berridos, una camiseta con la ceporra y Pedro Sánchez siendo besado en la mejilla, una enciclopedia con los mejores especímenes en su hábitat natural, una guía sobre cómo actuar si te cruzas con alguna y salir ileso; por aportar unas ideas.

Cada país tiene las suyas (en Estados Unidos son Karen) pero no hay nada tan español como la ‘Charo’ socialista y todo su esplendor autóctono. Su marcado fenotipo y una personalidad cercana a la de Kathy Bates en Misery hacen de ella algo reconocible y bastante parodiable.

Las ‘Charos’ son el resultado de un desquicie, los dramáticos efectos de un fanatismo llevado hasta las penúltimas consecuencias, son reliquias de otros tiempos, la guardia pretoriana del sanchismo, Eva Braun en el búnker de Berlín, huéspedes en Jonestown, encadenadas de Miramamolín en las Navas de Tolosa.

Cuando en una conversación política no tienen nada que aportar, pues son chuscas y vocingleras, no conocen el encanto discreto del silencio. Te van a abrumar con su verborrea desprovista de pudor, y sólo puedes enfrascarte en una batalla perdida de antemano.

No sólo son fundamentalistas de la PSOE y de cualquier partido que coalicione, (con Pablo Iglesias también hubo un extraño y efímero fenómeno fan, pero su falta de atractivo físico, su aspecto de no tener el aseo personal entre una de sus prioridades diarias y su rápida salida del Gobierno restaron mucho encanto) defienden los valores progresistas del Islam, y para nivelarlo con el feminismo, te pueden decir frases, con ese tono entre mandón y paternalista, como ¿Quiénes somos nosotros para decirles que se prohíba la ablación del clítoris? O, El velo es un símbolo de libertad y de elección individual que empodera a la mujer.

Su legendaria misandria sólo se permite la excepción para adorar siete días a la semana a don Pedro, que para la ‘Charo’ socialista tiene todos los atributos necesarios para hacerle feliz, más en su cabeza que en la realidad. No importa lo que sea mejor para España, porque Sánchez es lo mejor para su corazón. Todo fervor colectivista necesita individualidades carismáticas. Pedro es un compendio de todas las virtudes masculinas, y algunas más de las femeninas. La ‘Charo’ está para servir al líder más allá del placer y del sufrimiento. Toda aportación es poca, por eso se la ve en mítines, en actos de partido, movidas callejeras, confrontando en redes y en cenas de empresa.

Los hombres no socialistas somos eslabones al final de una cadena, y arriba del todo de la pirámide alimenticia está la ‘Charo’, dispuesta a devorarte las entrañas si te cruzas en su camino y viene con malas pulgas, capaz de sacarte los ojos con sus propias manos si dices algo malo (o aunque sea regular) de su Pedro. No atiende a razones, no está abierta a matices, rechaza cualquier observación por prudente que sea y jamás cederá un mínimo espacio para que se cuele un resquicio de cordura.

Está dispuesta a hacer todo lo posible para que no ocurra esa debacle nacional y gran tragedia, ese reverso impensable, que supondría la alternancia en el poder. Antes reventar todo que dejar espacio sin derruir a otro Gobierno que no sea el socialista. Si llega el fascismo, que legisle sobre tierra quemada.

Tiene el (mal) gusto de militar en cualquier tipo de terrorismo capilar y con tendencia al hipertiroidismo, por eso preferirías cegar los ojos mirando hacia el sol antes que contemplar sus aberraciones estéticas. Con alma de activista y cuerpo de tratante de ganado, puede cobrar un subsidio o acumular bajas de larga duración, y cree que el Estado (socialista) es lo más parecido al paraíso en la tierra.

La ‘Charo’ tiene familia y conocidos, lo que quiere decir que siempre es la peor pesadilla de la vida de alguien.

No ponen objeciones a que el PSOE esté dispuesto a utilizar políticamente la brutalidad criminal de los antiguos etarras, y considera más peligroso a un pepero que a un batasuno. A Santiago Abascal que a Arnaldo Otegui. Entre Ortega Lara y el etarra que lo secuestro, la ‘Charo’ no tiene ninguna duda. El zulo tiene la medida exacta de la moderación.

Sánchez es una víctima de una cacería por parte de los malos jueces y el periodismo del fango y ella lo es de la ultraderecha y de las grasas saturadas.

Además, en cualquier vídeo donde hay un policía o guardia civil deteniendo a un delincuente (y sobre todo si es racializado, sea lo que sea que signifique eso) siempre aparece, como si fuera una exigencia del guión de la vida en crudo, una ‘Charo’ poniéndose de parte del malandro en cuestión, y cuestionando con vehemencia cualquier aspecto de la intervención policial. Creo que es por ellas que el zoo en Madrid antaño tenía el sugestivo nombre de Casa de Fieras.

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