Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.
Ver biografía
Ocultar biografía
Es licenciado en periodismo; doctor en Economía Aplicada y BA (Hons) en la Universidad de Essex (Reino Unido). Dedicado durante décadas al periodismo económico y de investigación trabajó para El País, Le Monde, Diario 16, Cambio 16, Le Soir, Avui, Radio Nacional de España y El Noticiero Universal. Fue el primer director de Intereconomía Televisión y también director editorial de Grupo Intereconomía. Entre otros premios obtuvo la Antena de Oro de la Televisión por Más se perdió en Cuba.

Porqué Rajoy se volvió odioso

Pedro Sánchez no le ganó el debate del Estado de la Razón a Mariano Rajoy. Sin embrago, los ciudadanos contestan al CSI que sí. Algo pasa. Lo que pasa es que los españoles no le soportan. ¿Será por los incumplimientos programáticos? Sólo en parte. La cuestión ensarta con la aplicación del atávico proceder: punto y raya. Muy español. Es el “Nunca mais” pero en la derecha. El noble pueblo español se electrizó cuando su Presidente del Gobierno confesaba con desparpajo aquello de “vine a la política a perder dinero”, con ocasión de su defensa pública cuando le agobiaban con los sobresueldos en las cajas de puros que le disparó a la cara Sánchez.

Algo pasa cuando un número inmenso de ciudadanos coincide en “yo no sé qué votaré, pero sí sé que nunca  más confiaré en el PP”. Justa o injustamente a Mariano le tacañean los méritos y le ungen como “Bellido Dolfos”. Los ilustrados se burlan y dicen que su Gobierno ha sido el mejor de los Gobiernos…de Zapatero. Y, además llueve sobre mojado porque los conjurados contra el PP siguen ahí, emboscados dispuestos a reprochar la operación Perejil, los atentados de Atocha o el chapapote. A usted le sumarán los recortes, la hepatitis c o la madre que parió a Panete. Da igual, su ungüento para todo es: “no tocar nada y por supuesto alejarse de la política”.

Es lo mismo que su “no vuelva por aquí”, “lo suyo es patético”, o en las últimas horas: un partido se monta en diez minutos, lo difícil es gobernar…” Le faltó añadir. “que es lo que yo hago”. Hombre, don Mariano a usted el partido –el que tiene más militantes de España- se lo dieron hecho. Fue un tal José María Aznar que estuvo “trabajando en ello” dos docenas de años. Es más desde que usted manda, del PP no se oyen más que decepciones personales con Ud. de los que eran del PP. La más grave José Antonio Ortega Lara. Pero en el pelotón hay gente tan valiosa, como María San Gil, Alejo Vidal- Quadras, Santi Abascal y antes Álvarez-Cascos. O los que tienen la marcha “neutral” en su partido como Jaime Mayor Oreja o Esperanza Aguirre tras expresar profundas discrepancias con su manera de hacer, dentro y fuera del Partido. La gente “arrabiata” del PP.

“Una cosa es predicar y otra dar trigo”, dice Usted y, a  mí, me suena a justificación sobre porque nunca pensó en abrir las ventanas y ventilar su Partido heredado. Los españoles perciben que usted se arruga cuando viene un problema, como el caracol cuando le tocas los cuernos. Usted cede ante el “cercaneo”. Quiero decir, que si Javier Arenas le pide salir del brasero andaluz, usted le dice que si asintiendo con la cabeza. Cuando hay que sustituirle, vuelta a ceder a los “compadres” que le proponen a Juanma Moreno, y usted traga. Méritos: el aval de Celia Villalobos, “lady candy-crush” y Pedro Arriola, de Ana Mato (otra beneficiada antes del (compadreo”) y del saliente- campeón Arenas. ¿Cree don Mariano que el sufrido votante andaluz del PP tiene aspiración de héreo-mártil? ¿Cree legítimo que aspire a ganar? La cuestión Mariano es si así se construye un partido con futuro, o si así se pierde musculo de bombeo partidario, porque a este paso vayan comprando desfibriladores.

La mezcla en un político entre soberbia e indolencia, libera unos gases tóxicos irrespirables. Otro ejemplo, es obvio que usted no quiere a Ignacio González al frente de las listas del PP madrileño, por mucho que –talvez- trague con Esperanza Aguirre. Será porque cree que tiene el techo de cristal o porqué Ignacio González no es del capricho de los “compadres”  invitados a su mesa camilla. Creo que por tanto no será candidato, pero hay que decírselo, y en eso el valor no se le supone. Razón por la que producimos un problema mayor dilatar el proceso unipersonal electivo de los candidatos madrileños de su partido, como si fueran sobrados. Como si la mayoría absoluta estuviera garantizada. Creo Presidente Rajoy que va usted de “sobrao” cuando dice que “un partido se monta en diez minutos” y que yo me quedo corto si digo que un partido se desballesta en cuatro años. Y si no al tiempo.

Deja una respuesta