«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Biografía

Rebelión en las aulas

5 de septiembre de 2016

Todo comenzó con una reunión de padres el día que empezaba el curso en la Escuela Infantil, la profesora explicó en qué consistiría el curso, los padres escuchábamos atentos y al final llegó la sorpresa en forma de supresión… la frase literal fue “y bueno, este año no se celebrará ni el día del padre ni el día de la madre, es una decisión que ha tomado la dirección porque es lo que se está haciendo con el tema de la igualdad y la ley y bueno, pues ahora se celebrará el día de la familia, así los nuevos tipos de familia pues no se sienten discriminados”.

 

 

De todos los padres que allí estábamos solamente se me ocurrió levantar la mano a mí y decir que no entendía esa decisión y que por favor constase mi oposición a tal medida. La profesora me acercó un párrafo de lo que parecía un texto literal de una Ley y me dijo que era algo “como que venía de arriba”, es decir de la Consejería de Educación. Ante mis palabras, otros padres manifestaron su discrepancia con esa medida también, pero la sangre no llegó al río, todos tragaron con el atropello a la infancia y a la familia, aquí paz y después gloria.

Nada más salir de la Escuela (lo que es una guardería de toda lavida, pero que ahora se llama Escuela porque les dan inglés, entre otras cosas) decidí poner un tuit al Consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, Don Rafael Van Grieken, preguntándole si desde la Consejería se había indicado a los centros escolares que quitasen el día del padre y de la madre, a lo que amablemente me contestó “Buenas tardes: le confirmo que no hemos dado ninguna instrucción en ese sentido desde la Consejería de Educación. Un saludo.”. Es decir, aquí hay más papistas que el Papa, hay gente que aventura lo que la Ley dice y por su cuenta y riesgo, imponen a los demás (sin ningún tipo de reflexión conjunta) su ideología.

He preguntado a amigos y familiares y por lo visto se está extendiendo esta práctica de robarnos el día del padre y el día de la madre, robárnoslo a los padres pero también a los hijos, porque ¿quién no recuerda esos momentos en clase haciendo una manualidad para luego ir corriendo a dársela a papá o a mamá?. Se empieza por el día del padre y se acaba prohibiendo el bocata de tortilla porque se explota a las gallinas para que pongan huevos.

Huevos es lo que le falta a muchos para decir “basta”, pero tarde o temprano tendrán, tendréis, que hacerlo, porque esta gente no se para con nada. Ahora argumentan que puede haber niños con dos padres o dos madres y claro, es un shock que ese día no tengan a quién hacerle el regalo. Por supuesto que es entendible cualquier situación, por supuesto que es entendible que si un niño ha perdido a su madre ese año, el centro avise a los padres y se haga una reunión donde se decida suspender esa actividad. Todo es entendible, pero desde la perspectiva de lo “anecdótico” no de lo general, es decir, la norma básica es que el inmensamente mayoritario porcentaje de familias con padres y madres no se vea afectado por el inmensamente minoritario porcentaje de familias con dos padres o dos madres.

Las soluciones son muchas, si un niño tiene dos padres, pues que haga dos regalos ese día, lo mismo si tiene dos madres. No es necesario cargarse el día. Piensen una cosa, el niño sale del colegio y ve un cartel de unos grandes almacenes donde dice “Feliz día del Padre”, luego llega a casa y en las noticias escucha “muchos padres han recibido hoy los regalos de sus hijos por el día del Padre” y luego aparecen los amigos de otros colegios (que no cercenan esa tradición) que dicen “a mi padre le ha gustado mucho su regalo”. ¡Qué pensará ese niño! pensará que el mundo está loco, o que en su colegio no se enteran de nada, o peor…pensará que alguien le engaña.

¿Acaso muere el día del padre porque el colegio decide suprimirlo? realmente no, por mucho que quieran, no pueden influir en las mentes de los adultos. Esto es una batalla más dentro de la gran guerra ideológica por el control de los niños y la supresión de las tradiciones católicas (aunque esta no lo sea) y la imposición de las ideologías totalitarias que abogan por que lo bueno es justamente lo que no se viene haciendo. Puestos a jugar a la demagogia podríamos decir que habría que quitar de los libros de texto cualquier referencia a un padre o una madre, si hay un niño en el aula que tiene una familia de nuevo concepto, o ha perdido (desgraciadamente) a uno de sus progenitores. Incluso podríamos decir que las familias con padre y madre recojan a sus hijos por una puerta, los homosexuales por otra y las familias monoparentales por otra. Esto es una estupidez, pero ¡oigan! también lo es quitar esos días y lo están haciendo. Puestos a pensar en imponer estupideces, no hay límite, podríamos llegar al infinito.

Yo no me resigno, no sé de que servirá, pero si que se que no me callarán. Y lo mismo les pido a ustedes, a vosotros, que no os calléis, que os quejéis, que para algo sois los tutores de los niños y los que tenéis la obligación de darles una educación. Si en el colegio se ponen flamencos pues a los niños les dejáis al margen, para que no les afecte a su desarrollo diario y a su interacción con el centro, pero vosotros armáis la rebelión en las aulas y decís que os sentís discriminados, que estáis siendo agredidos en vuestros derechos y copiáis todos aquellos eslóganes que utilizan los que quieren imponernos su ideología para que se os escuche. Creedme que al final, el que aguanta gana.

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