El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC) ha denunciado que durante el mes de agosto se ha producido una oleada de ataques contra templos católicos en España, hasta el punto de calificarlo como un auténtico «agosto negro» para la libertad religiosa. En apenas tres semanas se registraron al menos siete episodios de violencia y vandalismo que incluyen profanaciones, daños materiales y agresiones a creyentes.
Los incidentes se han repartido por diferentes diócesis del país: en Rute (Córdoba) se arrojó pintura negra contra la parroquia de Santa Catalina; en Valencia se profanó la capilla de San Martín y pocos días después varios fieles y un sacristán fueron agredidos en la Catedral; en Palma de Mallorca aparecieron pintadas ofensivas en la parroquia de la Virgen del Carmen; en Albuñol (Granada) se destrozaron imágenes y se provocó un incendio en la parroquia de Santiago Apóstol; en Yeles (Toledo) también hubo daños en figuras religiosas; y en Barcelona, militantes de Futuro Vegetal lanzaron tinte sobre la fachada de la Sagrada Familia.
La presidenta del OLRC, María García, ha subrayado que estos hechos «evidencian el avance de la cristianofobia y la fragilidad con la que se ejerce la libertad religiosa en nuestro país». A su juicio, «no se puede normalizar que los cristianos, que ya son la confesión más atacada en España, sufran agresiones de este tipo sin una respuesta contundente de las instituciones».
El Observatorio advierte de que cada vez más párrocos se ven forzados a instalar cámaras de vigilancia o incluso a cerrar las iglesias en determinados horarios para evitar ataques. García reclama que las administraciones, tanto estatales como locales, destinen recursos a la protección del patrimonio religioso y a la seguridad de los templos, además de aplicar de forma rigurosa el Código Penal en casos de odio y escarnio hacia los sentimientos religiosos.
La responsable del OLRC pidió también la implicación de la sociedad civil, convencida de que la indiferencia solo alimenta el problema: «Si no reaccionamos con firmeza y visibilizamos lo que está pasando, será imposible garantizar una convivencia respetuosa y la libertad de todos».