Reconoce las «virtudes heroicas» de Clara Andreu y Malferit
El Papa León XIV aprueba el primer paso para la beatificación de Clara Andreu y Malferit, monja de clausura española del siglo XVII
El Papa León XIV aprueba el primer paso para la beatificación de Clara Andreu y Malferit, monja de clausura española del siglo XVII
Papa León XIV. Europa Press
Por LGI
21 de junio de 2026

El papa León XIV ha dado un nuevo impulso a una causa española de santidad al aprobar este jueves el decreto que reconoce las «virtudes heroicas» de Clara Andreu y Malferit, una monja mallorquina de clausura fallecida en el siglo XVII y cuya figura continúa despertando devoción en Mallorca casi cuatro siglos después de su muerte.

La decisión fue adoptada durante una audiencia concedida al prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el cardenal Marcello Semeraro, quien presentó al Pontífice diversos decretos relacionados con procesos de beatificación y canonización.

Con esta aprobación, Clara Andreu y Malferit pasa a ser considerada venerable, uno de los pasos previos al proceso de beatificación dentro de la Iglesia católica. La religiosa nació el 4 de diciembre de 1596 en Palma de Mallorca y murió el 24 de junio de 1628 en Inca, donde desarrolló gran parte de su vida espiritual en el Monasterio de San Bartolomé.

Según la biografía difundida por el dicasterio vaticano, tras ingresar en el convento, la monja adquirió una notable fama por sus supuestos dones sobrenaturales. El texto señala que «sus dones sobrenaturales se extendieron por toda la isla, e incluso suscitó críticas». Ante la repercusión de estos fenómenos, el obispo de Mallorca ordenó una investigación a cargo de un fraile carmelita.

La información oficial añade que la religiosa aceptó las conclusiones derivadas de aquel proceso y obedeció las indicaciones recibidas por las autoridades eclesiásticas. Su figura quedó desde entonces ligada a una intensa vida de oración y a una creciente reputación de santidad entre los fieles de la isla.

La biografía también recoge un episodio que ha contribuido a alimentar su fama religiosa. «El 16 de junio de 1628, le confesó a su confesor que había recibido una profecía: su enfermedad sería rápida, y pidió confesarse como si fuera la última vez». Apenas una semana después entró en agonía, recibió la extremaunción y falleció con poco más de 32 años y quince años de vida religiosa.

El Vaticano destaca igualmente que «su fama por su santidad y sus milagros es bien conocida en el monasterio y en la ciudad, y su tumba sigue siendo un destino de peregrinación».

Tras el reconocimiento de sus virtudes heroicas, la causa de Clara Andreu y Malferit queda a la espera de que se reconozca un milagro atribuido a su intercesión para poder ser beatificada. En caso de producirse una futura beatificación, sería necesario un segundo milagro para su canonización definitiva como santa de la Iglesia católica.

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