El Papa León XIV ha exhortado este sábado a los fieles uruguayos a «ser puentes, para que muchos se encuentren con Jesús», a formar «una comunidad fraterna» y «de oración» y a transmitir la fe a las futuras generaciones «con valentía creativa», durante la primera misa de su viaje apostólico a Iberoamérica, celebrada en Paysandú, en su segundo día en Uruguay.
El Pontífice ha centrado su homilía en tres símbolos de la región que «pueden ayudar a reflexionar sobre el tesoro de la fe y la misión que hoy se confía», refiriéndose a los puentes, los palmares y el mate, como ha expresado ante los más de 40.000 fieles reunidos en el Parque París Londres.
Sobre el primero ha subrayado «lo importante» de ser «constructor de puentes», una vocación a la que, según el Papa, «todos estamos llamados: construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar, transmitir la alegría de la fe», al tiempo que ha avisado de que un puente necesita «buenos cimientos» para no desplomarse «con la fuerza del viento y de las aguas», lo que ha vinculado con la importancia de «una sólida formación cristiana».
Asimismo, el Papa se ha referido como un símbolo de «apertura, comunicación e intercambio» al puente internacional General Artigas, que atraviesa el río Uruguay y une las ciudades de Paysandú y Colón en Argentina.
León XIV ha señalado que los palmares, árboles resistentes a los vientos por sus «raíces profundas», son «una hermosa imagen del origen y el destino: arraigarse en Cristo, Alfa y Omega». En este sentido, ha añadido que, como estas palmeras que «no crecen aisladas», la Iglesia «es una comunidad de hermanos que hunde sus raíces y bebe de un manantial común: la Palabra de Dios, los Sacramentos, la oración y la acción caritativa».
Durante la homilía el Papa ha recordado al beato Jacinto Vera, obispo de Montevideo, a quien estaba dedicada la misa, como «un testigo coherente de la fe que anunciaba, generoso en la caridad y entregado totalmente a la misión apostólica».
Ha rememorado que el llamado «obispo gaucho» atendía a los enfermos a caballo «a pesar de las grandes distancias, de los peligros del camino y de las inclemencias del clima» y que recorrió tres veces el territorio uruguayo. Ante ello, ha pedido «seguir formando en la fe a los niños y jóvenes, acompañando a las familias, sosteniendo a los ancianos y practicando las obras de caridad».
La misa se enmarca en la primera etapa de un viaje que llevará al Pontífice a Uruguay, Argentina y Perú hasta el 17 de noviembre y que supone su primera visita apostólica a América del Sur como Papa. Al concluir la homilía, ha encomendado a los uruguayos a la Virgen de los Treinta y Tres para que «los proteja en el camino de la vida y los guíe siempre al encuentro con su Hijo Jesús».
Después de la misa, el Papa se ha trasladado hacia el centro de la ciudad de Paysandú. A lo largo del recorrido, el Pontífice ha saludado a los fieles congregados y se ha detenido en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo. Tras ello, ha salido con destino al aeropuerto local, donde ha subido al vuelo que le llevará hasta Montevideo.
El avión ha despegado del Aeropuerto Internacional General de Brigada Aviador Tydeo Larre Borges alrededor de las 12.40 horas (hora local) y tiene prevista su llegada a Montevideo a las 13.40 horas.
Una vez aterrice en la capital de Uruguay, el Pontífice mantendrá un encuentro con la realidad social de Casavalle en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe a las 17.00 horas y otro a las 18.00 horas con el mundo de la educación en la Universidad Católica de Uruguay. Finalmente, llevará a cabo una vigilia de oración a las 19.00 horas en el Estadio del Centenario.