«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
afecta a 400 millones de cristianos

El Vaticano alerta en la ONU de la persecución global contra los cristianos y denuncia la impunidad de los ataques

Persecución contra cristianos en Nigeria. Europa Press.

La Santa Sede ha denunciado en el seno de Naciones Unidas el aumento de la persecución contra los cristianos en todo el planeta. Durante una intervención en Ginebra en la iniciativa Al lado de los cristianos perseguidos: defender la fe y los valores cristianos, organizada por la representación de Hungría, el observador permanente del Vaticano ante la ONU, el arzobispo Ettore Balestrero, alertó de que los cristianos constituyen en la actualidad «la comunidad religiosa más perseguida del mundo«.

El representante vaticano expuso cifras que reflejan la magnitud del problema. Según los datos presentados, cerca de 400 millones de cristianos —uno de cada siete en el planeta— padecen algún tipo de persecución o violencia debido a su fe. Sólo en 2025, casi 5.000 creyentes fueron asesinados por motivos religiosos. En términos diarios, recordó Balestrero, esto supone que «trece personas pierden la vida cada día por ser cristianas».

El arzobispo subrayó que estos fieles son víctimas de «escandalosas violaciones de los derechos humanos». Desde la perspectiva del derecho internacional, insistió en que quienes han sido asesinados por su fe pueden considerarse mártires en el sentido original del término, es decir, testigos de una creencia que encarna valores capaces de desafiar la lógica del poder.

Sin embargo, el representante de la Santa Sede advirtió de que ese testimonio no puede ocultar una cuestión fundamental: la responsabilidad de los Estados. En su intervención recordó que los gobiernos tienen la obligación de garantizar la libertad religiosa y proteger a los creyentes frente a quienes vulneran ese derecho. En su opinión, uno de los problemas más graves sigue siendo la impunidad con la que se cometen muchos de estos ataques en distintas partes del mundo.

La denuncia del Vaticano no se limitó a países con conflictos abiertos o regímenes autoritarios. Balestrero también señaló a Europa, donde —según datos de la Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos de la OSCE— se registraron más de 760 delitos de odio contra cristianos en 2024.

Más allá de los episodios de violencia directa, el arzobispo advirtió de la aparición de una forma más silenciosa de discriminación que definió como «persecución cortés». Según explicó, se trata de un proceso gradual de marginación de los creyentes en ámbitos políticos, sociales o profesionales, incluso en países con tradición cristiana. Este fenómeno, señaló la Santa Sede, se manifiesta en ocasiones mediante normas o prácticas administrativas que limitan derechos que formalmente siguen reconocidos.

Para cerrar su intervención, Balestrero recurrió al simbolismo de la Cruz para describir las distintas dimensiones de estos ataques. La línea vertical, explicó, representa la relación del hombre con Dios; la horizontal, el vínculo con los demás. En ese sentido, sostuvo que cuando se ataca la dimensión vertical se pretende romper la relación entre la conciencia y Dios, relegando la fe al silencio público. Y cuando se ataca la dimensión horizontal, añadió, se persigue a los cristianos y se limita la libertad del ser humano para responder a la verdad.

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