La Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS) ha denunciado que las comunidades cristianas en Siria han sufrido nuevos ataques violentos perpetrados por grupos islamistas apoyados por el Gobierno. En la provincia de Suwayda, al sur del país, el pasado martes 15 de julio, la iglesia greco-melquita de San Miguel, ubicada en la aldea de Al-Soura Al Kabira, fue atacada e incendiada por desconocidos, según fuentes locales vinculadas a AIS.
De manera paralela, en la misma localidad, fueron incendiadas y destruidas las viviendas de 38 familias cristianas, dejando a numerosas personas sin hogar. Cerca de 70 desplazados buscaron refugio en un salón de la iglesia en Shahba, donde sobreviven en condiciones precarias. Una fuente local declaró a AIS: «Esta comunidad lo ha perdido todo. Ya eran de los más pobres y ahora no tienen nada».
Por otro lado, en la provincia de Tartous, en el oeste de Siria, las autoridades y los habitantes han conseguido frustrar un atentado contra la iglesia maronita de Mar Elias, en el pueblo de Al-Kharibat. En la madrugada del 13 de julio, fue descubierto un automóvil cargado con explosivos, armas y folletos extremistas estacionado cerca del templo. Gracias a una acción coordinada entre fuerzas de seguridad y vecinos, la amenaza fue desactivada y los responsables capturados.
El patriarca ortodoxo Jean X ha confirmado que las agresiones han estado dirigidas especialmente contra las comunidades alauita y cristiana, con múltiples víctimas inocentes. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), desde el inicio de las tensiones la semana pasada, han muerto al menos 1.093 civiles, en su mayoría alauitas, principalmente en las provincias de Latakia y Tartous.