«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La deriva de la Iglesia anglicana

La catedral de San Pablo de Londres se entrega al ‘wokismo’: firma cuatro años con una discoteca para organizar conciertos bajo su cúpula

La Iglesia de San Pablo de Londres. Redes Sociales.

La catedral de San Pablo de Londres, uno de los grandes símbolos religiosos e históricos de Inglaterra, ha firmado un acuerdo de cuatro años con Fabric, una de las discotecas más conocidas de la capital británica, para organizar conciertos de música contemporánea bajo la célebre cúpula diseñada por Christopher Wren, según reporta OKDIARIO.

La colaboración se prolongará hasta 2030 y convierte al club londinense en socio exclusivo de la catedral para este tipo de acontecimientos musicales. El primer espectáculo tendrá lugar el próximo 29 de octubre, con una actuación de The Cinematic Orchestra.

Los responsables del templo aseguran que la programación será «cuidadosamente seleccionada» y defienden el proyecto como una vía para atraer nuevos públicos y ofrecer nuevas formas de relacionarse con el edificio. Fabric, por su parte, habla de crear experiencias en la intersección entre «música, arte y lugar».

Sadiq Khan celebra la decisión

El alcalde izquierdista de Londres, Sadiq Khan, reaccionó con entusiasmo al anuncio. «Fabric. St Paul’s Cathedral. Name a more iconic duo», escribió en X. La iniciativa, sin embargo, no ha sido impulsada por el Ayuntamiento, sino por los propios responsables de San Pablo, que defienden abiertamente la colaboración con el club.

La decisión adquiere una dimensión especialmente simbólica debido a la importancia de la catedral en la historia británica. San Pablo fue reconstruida por Christopher Wren después del Gran Incendio de Londres y bajo su cúpula descansan figuras como el almirante Horatio Nelson, vencedor de Trafalgar, y el duque de Wellington, vencedor de Napoleón en Waterloo.

También acogió el funeral de Winston Churchill, la boda del entonces príncipe Carlos con Diana Spencer y las celebraciones de los jubileos de Isabel II.

Durante los bombardeos alemanes de la Segunda Guerra Mundial, la imagen de su cúpula emergiendo entre el humo y las ruinas de Londres se convirtió además en uno de los grandes símbolos de la resistencia británica frente al nazismo.

Una Iglesia anglicana cada vez más vacía

La asociación con Fabric llega mientras la Iglesia de Inglaterra atraviesa desde hace décadas una fuerte caída de fieles y asistencia a los servicios religiosos. Aunque continúa siendo oficialmente la Iglesia establecida del país —con Carlos III como gobernador supremo y obispos sentados en la Cámara de los Lores—, sus congregaciones representan actualmente una fracción de las existentes hace medio siglo.

Numerosas parroquias han cerrado o se han fusionado y el envejecimiento de los fieles constituye uno de los principales problemas de una institución que conserva un inmenso patrimonio histórico, pero cada vez dispone de menos personas que ocupen sus bancos.

Al mismo tiempo, la institución anglicana ha incorporado progresivamente a su agenda cuestiones como el cambio climático, las emisiones netas cero, la diversidad, el colonialismo, la raza, la identidad y la sexualidad, aproximándose cada vez más al lenguaje de las grandes instituciones progresistas británicas.

Fabric llegó a perder su licencia por los problemas con las drogas

Fabric no es simplemente una promotora musical. La discoteca abrió sus puertas en Farringdon en 1999 y terminó convirtiéndose en uno de los principales referentes londinenses del techno, house, drum and bass y la cultura rave. Su historia ha estado marcada también por graves controversias.

En 2016, dos jóvenes de 18 años murieron después de consumir drogas vinculadas a sendas noches en el establecimiento. Una investigación policial encubierta detectó compraventa y consumo de estupefacientes y el Ayuntamiento de Islington terminó retirando la licencia al local.

La resolución mencionó expresamente una «cultura del consumo de drogas» que los responsables del establecimiento no habían logrado controlar. Fabric consiguió posteriormente reabrir tras aceptar 32 nuevas condiciones de seguridad y vigilancia.

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