«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los hechos se han producido en tres localidades del distrito de Shirka

Un grupo de islamistas irrumpe en una aldea cristiana en Etiopía, prende fuego a dos iglesias y asesina a más de 60 religiosos

Funcionarios religiosos encienden una vela que representa al Espíritu Santo durante Timket. Europa Press

Más de 60 cristianos han sido asesinados en una nueva oleada de violencia perpetrada en la región de Oromía, en Etiopía, donde varias comunidades han sufrido ataques que han dejado decenas de víctimas, viviendas destruidas y numerosas familias desplazadas. La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo ha denunciado lo ocurrido y ha alertado del incremento de las agresiones contra sus fieles, mientras las autoridades regionales aseguran que perseguirán a los responsables.

Los hechos se han producido en tres localidades del distrito de Shirka, escenario de una ofensiva que los representantes religiosos han calificado de auténtica «masacre». Según la información difundida por la Iglesia Ortodoxa, los asaltantes también prendieron fuego a una veintena de viviendas, que quedaron completamente destruidas. La violencia ha obligado a numerosos habitantes a abandonar sus hogares ante el temor de sufrir nuevos ataques.

Entre las víctimas mortales se encuentran al menos cinco menores de edad, según el testimonio de un superviviente recogido por la BBC. Otro vecino, que perdió a su padre de 75 años durante la matanza, relató que los atacantes rodearon a la población sin que sus habitantes tuvieran oportunidad de prepararse o escapar. La operación sorprendió a una comunidad que desconocía que estaba a punto de convertirse en objetivo de los hombres armados.

La magnitud de la violencia desbordó incluso a las fuerzas de seguridad desplegadas en la zona. Un representante eclesiástico explicó que los agentes llegaron hasta el lugar de los hechos, pero no consiguieron frenar las agresiones. La incapacidad para proteger a los residentes ha vuelto a situar bajo el foco la respuesta de las autoridades etíopes ante los ataques recurrentes contra comunidades religiosas.

Las autoridades señalan a una coalición rebelde

La autoría de los asesinatos continúa sin esclarecerse de manera definitiva. Un responsable de la administración local ha responsabilizado a la denominada Alianza para la Supervivencia, una coalición insurgente de reciente creación en la que participa el Ejército de Liberación Oromo (OLA).

Esta organización armada, que reivindica mayores derechos para la población oromo, no se ha pronunciado específicamente sobre la última matanza. Sin embargo, en otras ocasiones ha rechazado las acusaciones de estar detrás de ataques contra civiles.

El propio Gobierno etíope ha señalado anteriormente al OLA como responsable de distintos episodios de violencia. El primer ministro, Abiy Ahmed, ha sostenido que las agresiones contra la población civil y los centros religiosos forman parte de una estrategia destinada a generar inestabilidad en el país, unas acusaciones que la organización rebelde ha negado.

Cientos de muertos en cuatro años

La matanza no constituye un episodio aislado. Un informe publicado en julio de 2026 por el Consejo Etíope de Derechos Humanos documentó la muerte de 458 personas en ataques registrados durante los cuatro años anteriores en esta zona de Oromía.

El documento advertía de que distintas organizaciones armadas habían atacado reiteradamente a las comunidades locales, especialmente a los seguidores de la Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo. La organización defensora de los derechos humanos señaló la existencia de agresiones que consideraba motivadas por cuestiones religiosas.

La nueva matanza figura entre los episodios más sangrientos de los últimos años en el distrito. Además, las denuncias sobre la inseguridad no afectan exclusivamente a los cristianos: también se han documentado ataques contra comunidades musulmanas, mientras distintos residentes han descrito una violencia alimentada tanto por tensiones étnicas como por enfrentamientos religiosos.

La Iglesia denuncia la falta de protección

Ante la gravedad de lo sucedido, el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Etíope ha condenado los asesinatos y ha reclamado una respuesta eficaz para poner fin a la inseguridad que sufren sus comunidades.

En un comunicado difundido a través de Facebook, la institución religiosa ha denunciado que lleva tiempo trasladando sus preocupaciones a diferentes organismos gubernamentales sin que se haya conseguido una solución capaz de garantizar la seguridad de los habitantes.

La Iglesia también ha advertido de que la sucesión de agresiones contra los cristianos supone una amenaza para los principios de convivencia y respeto entre confesiones que históricamente han caracterizado a Etiopía.

El país africano cuenta con una población mayoritariamente cristiana, principalmente vinculada a la tradición ortodoxa, aunque también alberga una importante comunidad musulmana que representa aproximadamente un tercio de sus habitantes.

Mientras las autoridades regionales prometen actuar contra quienes perpetraron los asesinatos, decenas de familias continúan huyendo de sus localidades y la Iglesia exige medidas concretas para evitar que la última masacre vuelva a repetirse.

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