
El director de un centro educativo de Viena ha denunciado el impacto del Ramadán en la organización académica y en el rendimiento de los alumnos, a pesar de que los menores de 14 años están exentos del ayuno. Cada vez son más los estudiantes que, influenciados por predicadores musulmanes en redes sociales, deciden cumplir de manera estricta con la abstinencia, lo que repercute directamente en el desarrollo normal de las clases, recoge el diario austriaco Heute.
Aunque en teoría los escolares más jóvenes no están obligados a ayunar, la práctica en numerosos centros dista mucho de esa previsión. El responsable del colegio advierte de que la situación se agrava año tras año. En algunos casos, incluso se han visto obligados a modificar el calendario de actividades. Este curso, varias celebraciones de carnaval tuvieron que aplazarse porque el inicio del Ramadán coincidía con la semana del Martes de Carnaval.
Las consecuencias, según la dirección, no se limitan a cambios organizativos. El ayuno, sostienen desde el centro, tiene un efecto directo sobre la capacidad de concentración y el estado de ánimo de los estudiantes. «Los niños están cansados, de mal humor y no pueden concentrarse», explican desde la administración escolar. El pasado año, recuerdan, un alumno llegó a desplomarse durante una clase de educación física.
Según la información recogida, buena parte de los alumnos del centro son musulmanes, pero no asisten a clases de religión donde se aborden estas cuestiones. La dirección apunta a que muchos menores toman como referencia a predicadores que, a través de las redes sociales, animan expresamente a los niños a cumplir el ayuno de manera estricta.
Los docentes observan además un fenómeno de presión entre iguales. El ayuno se convierte en una suerte de competición entre adolescentes, que comparan quién es capaz de resistir más tiempo sin ingerir alimentos. A ello se suman dificultades de comunicación derivadas de barreras lingüísticas y un sentimiento de cohesión entre quienes practican conjuntamente el ayuno, lo que refuerza su decisión de mantenerlo pese a las advertencias del centro.