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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Crítica: Cuatro Fantásticos, ¿de verdad era necesaria?

La prensa norteamericana se ha lanzado a la yugular del reboot de Los cuatro fantásticos y la ha acusado de ser una de las peores películas del cine de superhéroes de los últimos años. ¿Pero es de verdad tan mala como dicen? Para el director de la película, Josh Trank, lo es. Cuatro Fantásticos (Fant4stic, 2015) sufre una curiosa bipolaridad por la lentitud de su presentación -de casi una hora-, su rápida resolución en apenas veinte minutos y su debate interno entre querer parecer un producto con aires ‘indies’ y acabar sucumbiendo a secuencias de acción incompletas. Y, sobre todo, por no aportar absolutamente nada a una historia de cuatro superhéroes cuyo paso por el cine se ha consolidado ya como un desatino.

El proyecto cayó en manos del joven cineasta Josh Trank allá por 2009, quien concibió un producto que no gustó a Fox lo suficiente -ni artísticamente ni económicamente- como para dar el visto bueno. Trank se excusa en que la distribuidora hizo un tijeretazo de 98 minutos a las alrededor de 3 horas de película grabada y que le apartó a él y su equipo para grabar de nuevo las partes con las que no estaba conforme. Los rumores del comportamiento errático y caprichoso de Trank con el equipo de la película fueron la punta del iceberg de un culebrón que, lamentablemente, se ha visto reflejado en una película irregular, apresurada que, según un pesaroso Trank, no tiene nada que ver con el guión original.

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Lo cierto es que, con tal historial detrás, las expectativas de público y crítica eran casi inexistentes. Sin los tradicionales pases de la película para la prensa ni un visionado final por parte de sus propios actores, el renacimiento de Cuatro Fantásticos ha sido polémico, abiertamente bochornoso para Fox y desastroso en taquilla, ocasionando pérdidas de alrededor de 60 millones de dólares al estudio. El brutal recorte en el metraje original -ya de por sí excesivo- y la clara participación de dos equipos creativos diferentes en una misma película ha dado como resultado un producto que funciona mejor como «tráiler» de hora y media que como película, tediosa en la larguísima presentación de unos personajes que parecen incialmente complicados y con una pelea final apresurada y superficial sin haber estado precedida de tensión alguna. Apena, en definitiva, la pérdida de la oportunidad de haber desarrollado subtramas que dieran alma a la película.

No, el reboot de Cuatro Fantásticos no es la peor película de superhéroes -y prueba de ello fueron Green Lantern, Electra, Daredevil, Batman y Robin o Ghost Rider-, pero ha sido la crónica de un desastre anunciado desde hace años. Ni Milles Teller, en estado de gracia en Whiplash, ni Kate Mara ni ninguno de los actores consiguen levantar la película, víctimas del desarrollo torpe de una historia que no sabe dónde ir. Ni siquiera el villano, cuya aparición se da pasado el ecuador de la película, tiene carisma con sus repentinas e incomprensibles ganas de destruir el mundo. 

La secuela de Cuatro Fantásticos, inicialmente programada para 2017, está en el aire tras la polémica y Trank, quizás víctima o quizás él mismo su propio verdugo, ha decidido retirarse de las grandes producciones en las que iba a participar. Pero, posiblemente, lo que muchos estén valorando ahora es cómo continuar con la saga, si merece la pena seguir o si era de verdad necesario devolver así a los Cuatro Fantásticos a la gran pantalla.

Puntuación: 1/5

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