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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Crítica: ‘Divergente’, la lucha por la identidad (***)

Un vistazo a las estanterías de las librerías y un repaso a los estrenos cinematográficos más relevantes da una idea de la magnitud del fenómeno de las distopías entre el público juvenil. Después del éxito de ‘Los Juegos del Hambre’, también convertido en película, llega a las pantallas ‘Divergente’ (‘Divergent’), la primera parte de la saga de novelas escrita por Veronica Roth que ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo. De nuevo nos muestra un futuro no demasiado lejano en el que la sociedad está teledirigida por un líder cuyo fin último es preservar lo que llama el ‘bien común’ y eliminar a los diferentes o especiales.

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A través de la ciencia ficción y los toques de romance adolescente, ‘Divergente’ es, en resumidas cuentas, una reivindicación de la importancia de ser uno mismo. Dirigida por Neil Burger (al frente también de ‘Sin Límites’ o ‘El Ilusionista’), la película se sitúa en un mundo dividido por facciones según la personalidad de cada habitante -Erudición, Verdad, Abnegación, Cordialidad y Osadía- y, al llegar a los 18 años, todos los jóvenes están obligados a pasar una prueba psicológica que les dirá a qué grupo deben ingresar. Entre ellos se encuentra la protagonista, Tris (Shailene Woodley), una joven que obtiene unos resultados no concluyentes porque es una ‘divergente’, o lo que es lo mismo, una de las personas que el régimen quiere eliminar porque son capaces de pertenecer a todos los grupos y mantener una personalidad propia. Finalmente, Tris elige pertenecer a Osadía, que podría ser la policía de la ciudad, y allí conoce a Cuatro (Theo James), su mentor a través de un proceso de entrenamiento y selección de los más válidos mientras se prepara para luchar contra el sistema, personificado en la maquiavélica Jeanine (Kate Winslet)

Hasta aquí todo parece de la misma línea de lo que hemos visto hasta el momento en novelas y cine. La principal novedad -y casi, la única- se encuentra en la exploración que la película hace sobre los miedos del ser humano, que se convierten en el hilo conductor de la trama. 

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Al margen de que la historia resulte (o no) convincente, la ejecución de la película es correcta y pensada al milímetro. Tan calculada que acaba siendo una sucesión de escenas de acción y ‘terrores’ psicológicos que en ocasiones da una sensación de uniformidad -o, mejor dicho, trepidante uniformidad– que abruma al espectador y difumina lo verdaderamente importante de la película: su mensaje. ‘Divergente’ tiene todo el potencial para convertirse en un éxito similar al de ‘Los Juegos del Hambre’, pero se pierde entre entrenamientos y luchas y se olvida de desarrollar una empatía con el espectador. Mientras Kate Winslet no encuentra demasiado especio para brillar, Shailene Woodley y Theo James se notan cómodos en sus papeles, pero sus personajes aún necesitan un desarrollo y una interacción con el mundo que los rodea -un aspecto del que veremos más en las dos secuelas, ‘Insurgente’ (2015) y ‘Leal’ (2016)-. 

Divergente satisfará a los seguidores de los libros de Veronica Roth y entretendrá a quienes vayan de primeras, aunque en ocasiones tengan que hacer un esfuerzo por obviar los fallos en la historia. Y aunque aún no llegue a convencer del todo y el personaje de Tris esté todavía lejos de ser una carismática heroína, la saga ‘Divergente’ no va en mal camino.

Puntuación: 6,5 / 10

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