sólo un tercio de los kirchneristas votaron a favor
La oposición avala a Alberto Fernández en el acuerdo con el FMI para el financiamiento de deuda
La oposición avala a Alberto Fernández en el acuerdo con el FMI para el financiamiento de deuda
El nuevo presidente de la CELAC, Alberto Fernández. Reuters
Por Karina Mariani
12 de marzo de 2022

En la madrugada del viernes, en el Congreso de la Nación argentina, la mayoría de los diputados votaron afirmativamente el proyecto de financiamiento de la deuda con el FMI. Fueron 202 votos a favor de los cuales sólo un tercio provino del bloque kirchnerista (Frente de Todos). Fue la oposición macrista (Juntos por el Cambio) sumada a otros bloques minoritarios quienes le dieron al Presidente Alberto Fernández la contundente victoria.

Recordemos que Máximo Kirchner había abandonado la presidencia del bloque oficialista a causa de su oposición a este proyecto y casi no estuvo en el recinto, sólo apareció para votar en contra, acción que imitaron muchos diputados de su espacio. A falta del príncipe kirchnerista, el negociador es el aliado (luego enemigo acérrimo y luego aliado de vuelta) Sergio Massa.

Uno de los que votaron en contra del acuerdo con el organismo internacional fue Y es que el gobierno ha descartado rotundamente toda reforma estructural, toda rebaja impositiva y toda reducción del gasto público. Cuestión que la única forma que existe de honrar el acuerdo es con un infernal impuestazo al sector privado. Este plan ya se ha adelantado con proyectos de subas de impuestos que se tratarán en el Congreso en las próximas semanas.

Con su avalancha de votos positivos, la oposición le da al gobierno kirchnerista una catarata de fondos frescos, decenas de miles de millones de dólares, sin metas concretas y sin control a un año de la campaña presidencial. Con el agravante de que el ajuste vía impuestos y retenciones impactará sobre el votante de clase media y el sector privado, más cercano al voto macrista, mientras continúa el festival de planes sociales, dádiva y empleo público para el votante kirchnerista. Hay que bucear mucho en la historia para encontrar un acto de semejante falta de moral pública y carencia completa de astucia política. Para colmo, en la narrativa kirchnerista, esta deuda se adjudicará a Mauricio Macri, sumada a la tomada, efectivamente, por su gobierno. Macri será sindicado como responsable de toda la deuda que votaron mayoritariamente sus diputados.

Solamente el diputado Ricardo López Murphy, también de extracción liberal pero perteneciente a Juntos por el Cambio, se desmarcó de su bloque y votó negativamente. Votaron en contra, además, los diputados de izquierda pero por razones distintas. Y hablando de la izquierda, portando estandartes y ropa que los distinguía como militantes de izquierda, un grupo de delincuentes atacó la puerta del Congreso cuando inició el debate. Como sea, le permitió a Cristina no perdió la oportunidad de criticar al organismo y de fijar posición: “Paradójicamente fue mi despacho el que atacaron. El despacho de quien hizo frente a los fondos buitres, quien mantuvo fuera del país al Fondo Monetario Internacional cumpliendo el legado de mi compañero Néstor Kirchner y que además construyó con su decisión el Frente de Todos que permitió derrotar a Mauricio Macri. Paradójicamente o intencionalmente…”.

El acuerdo ahora pasará al Senado. Se supone que Cristinta Kirchner no pondrá obstáculos ya que su aprobación cumplió una vital condición: la vicepresidente quería que primero fuera aprobado en Diputados y con una enorme y diversificada cantidad de votos, sobre todo de la oposición. En este sentido, Juntos por el Cambio cumplió el deseo de Cristina y brindó a la líder del kirchnerismo el escudo y coartada para la debacle económica que se viene. Queda ver si de forma cosmética o real, el oficialismo planteará algún tipo de ruptura que contenga a los sectores más reacios al FMI, algo que plantea solapadamente Cristina en el video del ataque.

La oposición, en cambio, no ha mostrado fisuras en su voluntad férrea de avalar el desastroso gobierno kirchnerista, mucho más de lo que lo apoyan y sostienen sus propios diputados. Las cartas están echadas.

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