«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

‘Los políticos que apoyan el aborto no deben recibir el voto de ningún cristiano’

El purpurado chileno señala que quienes se hacen cómplices de tal atrocidad, al cometer públicamente un grave pecado, no están en condiciones de poder recibir los sacramentos de la Iglesia a no ser que den muestras de arrepentimiento.

El pasado 8 de agosto, el diario El Mercurio publicó una carta del cardenal Jorge Medina titulada “¿Coherencia?” en la que denunciaba que el proyecto de ley del aborto en Chile “es un caso en el que bajo el eufemismo de ‘despenalización’ se oculta la atroz realidad de la legalización del asesinato de un inocente”.

El purpurado chileno y prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos señalaba que “quienes se hacen cómplices de tal atrocidad no deben recibir el voto de ningún cristiano” a menos que, con anterioridad a las elecciones, hayan manifestado públicamente su arrepentimiento.

 Citando el Código de Derecho Canónico, el cardenal Medina advertía de que “esas personas, si dicen ser católicas, puesto que han cometido públicamente un grave pecado, no están en condiciones de poder recibir los sacramentos de la Iglesia”, a no ser que se hayan arrepentido y hayan manifestado también públicamente su arrepentimiento.

Asimismo, en la carta publicada en El Mercurio, el prelado recuerda que si estas personas, diciéndose cristianas o católicas, fallecen sin antes haber dado claras muestras de arrepentimiento, “no es coherente que se solicite para sus restos mortales, ni se les conceda, un funeral público según los ritos litúrgicos de la Iglesia Católica”.

A causa de su misiva denunciando la colaboración y la complicidad con el crimen del aborto, el cardenal Medina ha recibido críticas que han llegado incluso desde el ámbito eclesial.

En una carta publicada en El Mercurio el 9 de agosto, Percival Cowley, ex capellán de La Moneda, respondía al cardenal Medina abogando por “decir que no al aborto libre, pero a la vez aprender a confiar en las conciencias maduras de los hermanos”. Cowley también preguntaba en el texto: “¿Qué hizo y qué dijo el señor cardenal en Chile cuando se violaban sistemáticamente los DD.HH.?”

El jesuita Felipe Berríos fue más lejos en sus críticas a la carta del cardenal Medina. En declaraciones a Radio Cooperativa, Berríos calificó la misiva de “desalmada” y de “pastoral del terror”. “Es la típica pastoral del terror, que es la que siempre ha ejercido el cardenal Medina. Es una carta desalmada que no ve el alma de las personas en las situaciones y uno no puede dejarla pasar”, aseguró.

En declaraciones al diario La Tercera, el cardenal Medina ha asegurado que “es natural recibir estos ataques” y que las críticas de Berríos y Cowley le “honran” porque le confirman que lo correcto para un católico es defender la vida y estar en contra del aborto. “Supongo que habrá católicos que tienen mi postura y también habrá quienes se dicen católicos y creen que se pude ser católico e ir en contra de la palabra de la Iglesia”, ha declarado.

El purpurado ha respondido a las críticas afirmando que “no puede ser una liturgia del terror el tratar de salvar vidas”. También recuerda a los críticos que el Papa Francisco llama al aborto “asesinato”. “Y si un asesinato es o no un acto de terror se lo dejo a la gente que tenga buen sentido para que lo juzgue”, añade.

Asimismo, el purpurado señala que ante la visita del Papa Francisco a Chile el próximo mes de enero, ha escrito una larga carta al pontífice “comentándole el país con el que se va a encontrar cuando llegue”.

‘No matar al inocente es un absoluto moral’

A principios del mes de agosto, el Congreso de Chile aprobó un proyecto de ley que despenaliza el aborto en tres supuestos: riesgo de vida de la madre, inviabilidad fetal y violación. Ante la decisión del Congreso, la coalición Chile Vamos decidió salir en defensa del derecho a la vida del no nacido y recurrir al Tribunal Constitucional, que deberá ahora examinar el proyecto.

Los obispos chilenos, por su parte, expresaron su dolor y manifestaron que el proyecto de ley aprobado supone un retroceso que instala y legitima en la sociedad chilena una discriminación injusta hacia seres humanos indefensos. Asimismo, los prelados chilenos recordaron que no matar deliberada y directamente al inocente es un absoluto moral y exhortaron al Gobierno a promover y cuidar la vida, desde su gestación hasta la muerte natural.

También el obispo de la diócesis chilena de Villarrica, Mons. Francisco Javier Stegmeier, ha enviado un mensaje recogido por Infocatólica en el que advierte de que tras la aprobación de la ley del aborto en el Congreso “vendrán cosas peores”.

Mons. Stegmeier asegura que la ley del aborto “es un engaño del demonio y de los que lo tienen por padre”. Es mentira, señala el prelado, que el aborto se restringirá a casos muy específicos, porque “lo que se pretende es el aborto libre”.

 

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