El 92% de los españoles rechaza vivir en una sociedad en la que desaparezca el dinero en efectivo, según la última edición del Estudio sobre hábitos en el uso del efectivo, publicado por el Banco de España. El porcentaje ha aumentado cuatro puntos respecto a 2025, lo que evidencia la resistencia de los ciudadanos a prescindir de los billetes y monedas pese al avance de los sistemas de pago digitales.
El informe también revela un deterioro en el acceso al dinero físico. El 56% de quienes utilizaron cajeros automáticos durante el último año sufrió alguna dificultad para retirar o ingresar efectivo, frente al 46% registrado en el ejercicio anterior.
Entre las incidencias más frecuentes destacan los cajeros fuera de servicio, un problema experimentado por el 43% de los usuarios, y los dispositivos sin billetes disponibles, una situación que afectó al 33%. También ha aumentado el número de personas que han visto desaparecer el cajero automático que utilizaban habitualmente.
Estos datos reflejan una contradicción entre la creciente importancia que los españoles conceden al dinero en metálico y las dificultades que encuentran para acceder a él.
El 71% considera que el efectivo protege frente a fallos electrónicos
El rechazo a una sociedad completamente digitalizada en materia de pagos está relacionado con la seguridad y la privacidad que los ciudadanos atribuyen al dinero físico. Según el Banco de España, el 71% de los encuestados considera que el efectivo permite seguir realizando pagos cuando se producen fallos electrónicos o problemas con los sistemas digitales, nueve puntos más que en 2025.
También ha crecido la preocupación por la privacidad. El 67% de los ciudadanos destaca esta característica como una de las principales ventajas del dinero en metálico, frente al 56% del año anterior. Además, una de cada tres personas reconoce que los billetes y monedas contribuyen a evitar situaciones de exclusión financiera o digital, especialmente entre quienes tienen dificultades para utilizar herramientas tecnológicas.
El estudio también muestra que cada vez más ciudadanos conservan dinero físico para afrontar situaciones imprevistas. El 36% mantiene una reserva de efectivo para emergencias, cuatro puntos más que en 2025, mientras que un 10% lo utiliza como complemento de sus ahorros.
Los habitantes de municipios sin oficinas bancarias tienen mayores dificultades
Las dificultades para acceder al efectivo resultan especialmente acusadas en las localidades que han perdido sus sucursales bancarias. Aunque el 77% de la población española puede llegar a un cajero o una oficina bancaria en menos de diez minutos, la situación cambia considerablemente en los municipios sin oficina bancaria estable. En estas localidades, el 62% de los ciudadanos necesita desplazarse en coche o motocicleta para conseguir dinero en efectivo.
Además, el 46% tarda entre diez y treinta minutos en alcanzar un punto de retirada de dinero, mientras que otro 3% necesita desplazamientos de entre media hora y una hora. Esta situación afecta especialmente a los habitantes de zonas rurales y a las personas mayores, para quienes la desaparición de oficinas bancarias puede complicar el acceso a servicios financieros básicos.
El efectivo sigue siendo el medio de pago principal en España
Pese a la expansión de las tarjetas bancarias, Bizum y los pagos mediante teléfonos móviles, el 57% de los españoles continúa utilizando el efectivo como principal medio de pago en establecimientos comerciales, un porcentaje idéntico al registrado en 2025.
Los pagos mediante dispositivos móviles han pasado del 15% al 18% en el último año, mientras que las tarjetas físicas han retrocedido ligeramente, del 27% al 25%. En las operaciones entre particulares también predominan los billetes y monedas, utilizados habitualmente por el 58% de los ciudadanos, frente al 36% que recurre principalmente a Bizum.
La edad continúa siendo un factor determinante. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el 48% utiliza el teléfono móvil como principal medio de pago, mientras que entre los mayores de 65 años sólo el 2% lo hace. El Banco de España también constata que los comercios siguen aceptando el efectivo de manera prácticamente universal, aunque cada vez reciben una mayor proporción de sus ingresos mediante sistemas electrónicos.
La conclusión del estudio es que los ciudadanos continúan considerando imprescindible conservar la posibilidad de pagar con dinero físico, especialmente por su utilidad ante emergencias tecnológicas, su privacidad y su accesibilidad.