El Gobierno de Pedro Sánchez presume de cifras de empleo, pero los datos salariales revelan una realidad mucho menos triunfalista: la mayoría de los asalariados españoles sigue atrapada en sueldos bajos y sin capacidad real para afrontar el encarecimiento de la vida, especialmente de la vivienda.
Según los últimos datos del Ministerio de Hacienda correspondientes a 2024 y recogidos por Ok Diario, el 60,53% de los asalariados cobra menos de 1,5 veces el salario mínimo interprofesional. Ese año, el SMI se situaba en 15.876 euros anuales, por lo que ese umbral equivale a 23.814 euros al año.
En términos absolutos, 12,5 millones de trabajadores se encuentran por debajo de esa barrera salarial, sobre un total de 20,6 millones de asalariados. El dato desmonta el relato oficial de prosperidad: se crea empleo, pero buena parte de ese empleo no permite mejorar de forma sustancial el poder adquisitivo de los ciudadanos.
El grupo más numeroso es el de quienes cobran entre una y 1,5 veces el SMI, es decir, entre 15.876 y 23.814 euros anuales. En esta franja se sitúan 4,85 millones de trabajadores, con un salario medio de 19.609 euros.
El segundo colectivo más amplio es el de quienes perciben entre cero y media vez el SMI, es decir, menos de 7.938 euros anuales. En este grupo figuran 3,95 millones de asalariados, con una retribución media de apenas 3.356 euros al año, una cifra que refleja la extensión de empleos parciales, discontinuos o de muy baja intensidad salarial.
El tercer grupo más numeroso está formado por quienes cobran entre 0,5 y una vez el SMI, entre 7.938 y 15.876 euros anuales. En este tramo, el salario medio se sitúa en 12.154 euros al año.
Hasta ahí se acumula ya el 60,5% de los trabajadores españoles. Pero el panorama empeora si se amplía el foco: otros 2,94 millones de asalariados cobran entre 1,5 y dos veces el SMI, es decir, entre 23.814 y 31.752 euros anuales, con una media de 27.389 euros. Al sumar este grupo, resulta que tres de cada cuatro trabajadores españoles cobran menos de 32.000 euros al año.
El dato es especialmente grave en un país donde el coste de la vivienda se ha disparado. La compra y el alquiler se han alejado de la capacidad real de millones de trabajadores, especialmente jóvenes, familias con hijos y empleados que viven en grandes ciudades. La brecha entre salarios y precios de vivienda se ha convertido en uno de los grandes fracasos sociales de la etapa Sánchez.
Según los datos citados, el coste medio del metro cuadrado avanzó en 2025 un 7,5% respecto a 2024, hasta situarse en 1.902 euros, por encima de los niveles previos a la crisis financiera. En el caso de los pisos, el precio alcanzó los 2.186 euros por metro cuadrado, superando ampliamente el máximo de 2007, cuando se situó en 2.070 euros.
La subida anual de los pisos fue del 10,1%, con incrementos especialmente fuertes en la Región de Murcia y Cantabria —ambas con un 14,4%—, la Comunidad de Madrid —13,3%—, Canarias —12%— y Castilla-La Mancha —9,6%—.
A la vivienda se suma la inflación acumulada de los últimos años, que ha encarecido alimentos, suministros, transporte y servicios básicos. El resultado es una economía en la que el Gobierno presume de crecimiento mientras buena parte de los ciudadanos no percibe una mejora real en su vida cotidiana.