El mercado laboral español registró en el primer trimestre de 2026 un deterioro significativo, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La ocupación descendió en 170.300 personas respecto al trimestre anterior, situándose en 22,29 millones, mientras que el número de desempleados aumentó en 231.500, hasta un total de 2,7 millones.
En este contexto, el pluriempleo volvió a alcanzar niveles históricos, consolidando una tendencia creciente en los últimos años. Durante el primer trimestre, 611.600 personas declararon tener dos o más empleos, lo que representa un incremento del 13,7% respecto al mismo periodo del año anterior. Este dato constituye el nivel más elevado registrado para un primer trimestre en la serie histórica reciente.
El número de trabajadores con múltiples ocupaciones prácticamente se ha duplicado en la última década, reflejando cambios en la configuración del mercado laboral. Aunque el pluriempleo ya presentaba niveles relevantes en etapas previas a la crisis financiera de 2008, su incidencia disminuyó durante la recesión, en paralelo al descenso generalizado de la oferta de empleo.
Tras la recuperación económica posterior a la pandemia, la tendencia ha vuelto a invertirse. El incremento del pluriempleo desde 2020 supera el 30%, en un contexto caracterizado por la expansión del empleo, especialmente en el sector servicios. Más del 80% de los trabajadores con múltiples ocupaciones se concentran en esta rama de actividad, donde la flexibilidad horaria y la elevada rotación facilitan la acumulación de empleos.
Diversos factores económicos contribuyen a explicar esta evolución. La pérdida de poder adquisitivo derivada del aumento sostenido de los precios ha reducido la capacidad de compra de los salarios, pese a incrementos nominales en las remuneraciones. En términos reales, el salario medio permite adquirir menos bienes que hace cinco años, lo que ha incentivado la búsqueda de ingresos adicionales.
Este fenómeno se produce en un entorno de creciente presión inflacionaria y cambios en la estructura del empleo. La combinación de mayor disponibilidad de trabajo y menor capacidad adquisitiva configura un escenario en el que el pluriempleo emerge como una estrategia de ajuste de los hogares.