En España, cuatro años después de la reforma laboral y en pleno balance político de su impulsora, Yolanda Díaz, la realidad del mercado de trabajo revela qué está ocurriendo: el multiempleo se multiplica y lo hace, de forma inédita, bajo el paraguas del contrato indefinido, considerado durante décadas el modelo más seguro tanto para trabajadores como para los gestores públicos.
Los últimos datos publicados por el SEPE muestran una anomalía difícil de ocultar: en noviembre se firmaron más contratos indefinidos que personas los suscribieron. Concretamente, 30.423 trabajadores acumularon más de un contrato indefinido en ese mismo mes.
José Luis Fernández Santillana, responsable del Gabinete de Estudios de USO, explica a The Objective que estos contratos están alimentando el pluriempleo, impulsado por la expansión de la contratación parcial o por sucesivas rescisiones que derivan en nuevas firmas.
En su valoración global, Fernández Santillana advierte de que la precariedad ya no reside solo en la temporalidad. «Un contrato indefinido se ha convertido demasiadas veces en un contrato precario», afirma. La prueba está en que más de 30.400 personas necesitaron dos o tres contratos indefinidos parciales en noviembre para completar una jornada, obtener un salario digno y poder llegar a fin de mes.
El diagnóstico es contundente: la contratación indefinida a tiempo parcial es la que verdaderamente crece, y triplica a la de jornada completa. Solo el 17% de los contratos indefinidos firmados corresponden a tiempo completo, lo que desmonta la supuesta estabilidad del nuevo sistema laboral.
Mientras tanto, los datos de Eurostat confirman el liderazgo indiscutible de España en tasa de paro de la UE (8,6%), por encima de Suecia, Finlandia e incluso Grecia.
La reforma laboral tampoco ha logrado contener el elevado volumen de desempleados. España prácticamente dobla la cifra de paro de Portugal, un contraste que evidencia el fracaso estructural del modelo.
En noviembre se firmaron 1.296.203 contratos, apenas 5.279 menos que hace un año. Sin embargo, el paro solo descendió en 18.805 personas, una bajada mínima del 0,77%. USO se pregunta, ante esta incoherencia estadística: «¿Cuánto duran realmente estos contratos y dónde están las personas contratadas?»
Ese mismo mes se registraron 534.997 contratos indefinidos, equivalentes al 41,27% del total, aunque con un descenso interanual del 1,75%. Hasta noviembre de 2025, la firma de indefinidos cae un 1% respecto al mismo periodo del año anterior.
Fernández Santillana añade más dudas: «¿Por qué no baja el paro si se firman más de medio millón de contratos indefinidos? ¿Por qué existe tanta rotación?». Su respuesta resulta demoledora: en España «entran al paro casi los mismos que salen mediante un contrato». No se crea empleo; se rota y se fragmenta, troceando puestos que antes eran estables.
Mirando a la campaña navideña, Randstad prevé 452.950 contrataciones, un 4,7% más que el año pasado. La hostelería liderará la creación de empleo con 174.190 puestos (+12,4%), seguida por el transporte y la logística, que alcanzarán unas 160.000 firmas, un 6,8% menos que en 2024. El comercio generará 119.000 contratos, creciendo un 12,1% interanual.
En el reparto sectorial, logística y transporte representan el 35,3% de las vacantes; la hostelería, el 38,4%; y el comercio, algo más del 26,3%.
Un volumen importante de contratos que, sin embargo, no oculta la tendencia de fondo: más empleo parcial, más rotación, más pluriempleo y un mercado laboral que la reforma laboral de Díaz no ha conseguido estabilizar, sino fragmentar aún más.