Los avisos de expertos sobre un posible apagón eléctrico han cobrado especial relevancia tras el corte de suministro que afectó este lunes a España y Portugal. Diversas voces, desde compañías eléctricas hasta el Consejo General de Ingenieros Industriales de España, habían advertido previamente que, sin energía nuclear, el sistema eléctrico dependería en mayor medida de las condiciones meteorológicas, y «en periodos de baja producción renovable, la falta de energía de base podría provocar apagones».
En 2019, la Empresa Nacional de Electricidad (Endesa) alertó sobre los riesgos del plan gubernamental para el cierre progresivo de las centrales nucleares, que comenzará con la clausura de la central de Almaraz en 2027. La compañía advirtió que dicho plan debía ser revisable de forma continua según la evolución del sector energético. «Es fundamental que el plan tenga capacidad de adaptación a las circunstancias futuras. Tener un plan es positivo, pero no debe estar escrito en piedra», afirmó entonces el consejero delegado de Endesa, José Bogas.
En ese momento, Endesa estimó que la situación de sobrecapacidad en generación eléctrica firme comenzaría a transformarse en déficit a partir de 2025, coincidiendo con el reciente apagón. Concretamente, se advirtió que España podría enfrentar en 2030 un déficit de capacidad firme de entre 9.000 y 13.000 megavatios (MW), en contraste con el excedente de entre 8.000 y 9.000 MW registrado en 2019, que entonces hacía innecesaria la construcción de nuevas plantas.
En la misma línea, la petrolera Repsol también instó a revisar periódicamente la planificación energética. «Nadie cuestiona la necesidad de una transición hacia un modelo menos intensivo en carbono. Es importante fijar objetivos cuantitativos, pero deben revisarse periódicamente para evaluar los avances», subrayó su presidente, Antonio Brufau. En esa ocasión, Brufau apeló al «realismo» y al «pragmatismo» de los responsables políticos, recordando que “si se cometen errores, la factura la pagaremos todos”.
Consejo General de Ingenieros Industriales de España: «En periodos de baja producción renovable, la falta de energía de base podría provocar apagones»
Un informe del Consejo General de Ingenieros Industriales de España, publicado en marzo de 2025, advirtió sobre las consecuencias del cierre de la Central Nuclear de Almaraz, entre las que se encuentra un mayor riesgo de apagones durante picos de demanda. En este contexto, el informe subrayaba que «sin energía nuclear, el sistema dependerá en mayor medida de las condiciones meteorológicas (eólica y solar). En periodos de baja producción renovable, la falta de energía de base podría provocar apagones».
Los ingenieros insistieron en que eliminar una fuente de generación eléctrica estable y continua no sólo incrementa el riesgo de apagones, sino que también podría aumentar la volatilidad en la red y la dependencia de las importaciones eléctricas. Además, el informe recoge las advertencias de Redeia, que en su informe anual de 2024 ya señalaba que la retirada progresiva de generación estable compromete tanto la seguridad del suministro eléctrico como la estabilidad del sistema.
Finalmente, el Consejo General de Ingenieros explicó que la producción de energías renovables aún no está preparada para sustituir de forma fiable a la energía nuclear. «Las infraestructuras de almacenamiento energético no están lo suficientemente desarrolladas desde el punto de vista técnico como para compensar la intermitencia de las energías renovables, y su coste económico es incierto», expone el documento.