El resultado hasta ahora es un desastre
La inversión pública en Telefónica ordenada por el Gobierno de Sánchez pierde más de 200 millones
La inversión pública en Telefónica ordenada por el Gobierno de Sánchez pierde más de 200 millones
Sede de Telefónica en Madrid. Foto Europa Press
Por Pedro Fernández Barbadillo
10 de noviembre de 2025

La empresa Telefónica, antaño la más importante de la bolsa española, marcha a trompicones. Un inversor particular medianamente enterado no metería su dinero en ella, pero el Gobierno de Sánchez lo ha hecho con el público, o sea, el nuestro. Y el resultado es desastroso. Los socialistas no buscan la rentabilidad, sino otro tipo de beneficios.

En diciembre de 2023, el consejo de ministros presidido por Pedro Sánchez aprobó la entrada de la empresa pública SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) en el capital de Telefónica con un 10% de éste. Los objetivos eran reforzar «su estabilidad accionarial» y «preservar las capacidades estratégicas y de esencial importancia para los intereses nacionales». El Estado regresaba a una empresa de la que en 1997 se había retirado por completo, salvo la acción de oro, que le permitía vetar OPAS por otras empresas.

Para adquirir la cantidad de 567.016.155 acciones, la SEPI contó con préstamos de Hacienda. Al final de la operación, que concluyó en mayo de 2024, el precio medio de compra de cada título es de 4,0295 euros, lo que supone que se gastaron 2.285 millones de euros, sin contar las comisiones de bolsa. ¿Ha sido un buen negocio? Pues en estos momentos, no. Tanto la cotización como el dividendo son peores que cuando la SEPI entró en el capital con un talonario contra nuestras cuentas bancarias.

Después de que el presidente de Telefónica, nombrado en enero a propuesta de la SEPI, el catalán Marc Murtra, ex presidente de Indra, presentara el 4 de noviembre los resultados del tercer trimestre del año y el plan estratégico de la empresa para 2030, Telefónica ha caído en bolsa. La acción empezó a 4,292 euros y la concluyó a 3,655 euros. La participación de la SEPI vale, a precio de mercado, 2.072 millones de euros. Es decir, ha perdido más de un 10% desde la compra: 213 millones.

¿Y el dividendo, que en el caso de Telefónica ha sido siempre atractivo y un motivo para la compra de acciones? La cantidad que Telefónica abonaba a sus accionistas no ha parado de reducirse desde 2012. Cuando Sánchez ordenó la compra de ese paquete, la multinacional pagaba 30 céntimos de euro al año. Dentro de un año se reducirá a la mitad y después, con esa jerga que compromete a poco, y menos en una empresa conocida por incumplir sus compromisos, oscilará entre el 40% y el 60% del flujo de caja libre.

En una muestra de los cambios que se han producido en la economía y el sector empresarial españoles, Telefónica ha pasado de ser la mayor empresa del IBEX por capitalización a la undécima. Ha sido una mala inversión para los accionistas particulares que confiaron en ella por costumbre o por las palabras de su peor presidente, César Alierta (2000-2016). Este agente de cambio y bolsa, nombrado presidente sólo por su relación con José María Aznar, dijo en abril de 2011 que se comprometía a que Telefónica abonara un dividendo superior al euro (estaba en 0,75 euros) y posteriormente lo aumentara hasta los 1,60 euros e incluso hasta los 1,75 euros. Al año siguiente, con los mercados financieros cerrados por la crisis, sobre todo para una empresa cuya deuda superaba los 50.000 millones netos (57.237 millones de deuda neta en 2011, su máximo), Alierta suspendió el dividendo, medida que no se había aplicado más que entre 1936 y 1994.

A partir de entonces, Alierta y su consejero delegado y sucesor, José María Álvarez-Pallete, se afanaron en reducir la deuda mediante el recurso a expedientes de regulación de empleo para miles de trabajadores (el último, en 2023, afectó a 5.100 empleados en España), la venta de numerosos activos comprados en otros países y la reducción del dividendo, que desde su recuperación el consejo lo ha ido bajando desde 0,75 euros hasta 0,15 euros para 2027.

Telefónica ha estado tan mal dirigida que es de las pocas empresas que no se han beneficiado de la subida de las bolsas en los últimos meses. Comenzó 2020, el año del covid, por encima de los 6 euros y no los ha recuperado en estos cinco años. Además, los pequeños operadores de telefonía atacan su principal negocio.

En la presentación de los resultados de los nueve primeros meses del año, junto al anuncio de la suspensión del dividendo, con la aprobación de los grandes accionistas (Morgan Stanley, SEPI, CriteriaCaixa, BlackRock, BBVA y Saudi Telecom Company), Murtro comunicó unas pérdidas de 1.080 millones en lo que llevamos de año, más un aumento de la deuda financiera neta de 624 millones, hasta 28.233 millones en septiembre.

Al que, por el contrario, le va estupendamente, suban o bajen la acción y la deuda, es a su presidente socialista. Marc Murtra cobra anualmente, según el informe de remuneraciones de la multinacional española, un sueldo fijo de 1.923.100 de euros al año, junto con bonus, plan de pensiones y otras gabelas.

Álvarez-Pallete, el presidente que obedeció a Moncloa y se marchó sin rechistar, cobró 32,1 millones de euros de indemnización, de acuerdo con varias informaciones publicadas por la prensa.

Una de las obsesiones de Pedro Sánchez y su camarilla es la reconstrucción del INI (Instituto Nacional de Industria) franquista, un conglomerado de empresas públicas que pretendían sustituir la iniciativa privada, para influir en las empresas españolas y quién sabe si luego colocarse en puestos de consejero. Tragsa, integrada en la SEPI, la usó José Luis Ábalos para enchufar a una de sus amantes.

Entre las condiciones para el ingreso en la luego Unión Europea estuvo el desmantelamiento del INI, ya que, aparte de suponer competencia desleal en algunos sectores, tenía enormes pérdidas, porque había asumido empresas ruinosas en la minería, la siderurgia y los astilleros. El Gobierno de Felipe González (PSOE) disolvió el INI en 1995. Los restos del sector público empresarial acabaron entregados a la SEPI, que en Telefónica tiene ahora su joya, pues RTVE y Correos son sendos pozos de pérdidas.

En los pocos meses que lleva en el sillón de presidente de Telefónica, algo bueno ha hecho Murtra: despedir al socialista Javier de Paz, sentado desde 2007 en el consejo de administración de la empresa, sin tener ni estudios ni conocimientos del sector; su mayor valor fue el de dirigir durante años las Juventudes Socialistas y defender a su partido en los medios de comunicación. Sale un socialista, que ya se ha enriquecido, aunque seguro que otro entrará.

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