«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
el 84% de los establecimientos desarrolla su actividad en régimen de alquiler

La subida de los alquileres amenaza con quebrar a las librerías de Madrid pese al auge de lectores: «Es una expulsión silenciosa»

nterior de la librería La Casa de la Troya, a 22 de abril de 2026, en Madrid (España). Europa Press.

Las librerías madrileñas han lanzado una señal de alarma ante el encarecimiento de los alquileres, una presión que amenaza la continuidad de numerosos establecimientos y pone en riesgo una parte esencial del tejido cultural y comercial de barrios y municipios.

Según una encuesta realizada por la Asociación de Librerías de Madrid entre sus asociados, el 84% de los establecimientos desarrolla su actividad en régimen de alquiler y sólo el 14,3% ve garantizada su permanencia en el local que ocupa actualmente.

La entidad advierte de que los datos reflejan un escenario de «incertidumbre creciente» sobre la estabilidad de muchos proyectos libreros, especialmente en un contexto marcado por cierres recientes como los de Tipos Infames, en Madrid capital, o El Movimiento del Caracol, en Alcobendas.

La asociación sostiene que estos casos muestran las dificultades del mercado inmobiliario para sostener determinados modelos de librería independiente, sometidos a costes crecientes que no siempre pueden compensarse con el aumento de actividad cultural o de ventas.

Según la encuesta, un 41% de las librerías percibe un riesgo inmobiliario alto o muy alto en los próximos dos años.

«Estamos asistiendo a una expulsión silenciosa de librerías que ya no afecta sólo a Madrid capital, sino también a municipios de toda la Comunidad», ha señalado el presidente de la Asociación de Librerías de Madrid, Luis M. Tigeras.

Tigeras ha defendido que las librerías forman parte de la vida cultural y social de barrios y pueblos, y ha pedido abrir una reflexión pública sobre cómo garantizar la continuidad de estos espacios frente a la presión inmobiliaria.

El encarecimiento del alquiler ya está condicionando decisiones empresariales. Un 33,3% de los encuestados afirma haber renunciado a ampliar plantilla, mientras otros establecimientos reconocen haber reducido inversiones, replanteado ampliaciones o incluso valorado el cierre.

«La gran paradoja es que el mercado del libro no para de crecer: cada vez lee más gente, los eventos se llenan y hay listas de espera para los clubes de lectura. Y, aun así, como pasa con buena parte del comercio de proximidad, ni con eso es suficiente. La razón: se nos va todo en los alquileres», ha explicado Pablo Cerezo, de la librería Pérgamo.

Cerezo ha advertido además de que resulta muy difícil construir un proyecto con impacto cultural y social sobre la incertidumbre de no saber qué ocurrirá con el alquiler en el corto plazo. En la misma línea, Miguel Ángel Vázquez, de La Imprenta, ha subrayado que el cierre de una librería no supone únicamente la desaparición de un comercio, sino también de una forma de entender la ciudad.

«Un barrio que pierde una librería independiente es un barrio que pierde un espacio de encuentro vecinal, de creación de comunidad y de fomento del pensamiento crítico», ha señalado.

Más de la mitad de las librerías encuestadas no puede asegurar que continuará en su local actual. Además, el 76,2% considera necesario que la Asociación de Librerías de Madrid desempeñe un papel activo ante esta situación.

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