«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Afecta sobre todo a los micronegocios

Los costes laborales se dispararon casi un 30% en las pymes desde el fin de la pandemia: «Es muy difícil contratar sin arriesgar la viabilidad del negocio»

Un trabajador en un vehículo de la fábrica de Ford en Almussafes. Europa Press

La escalada de los costes laborales se ha convertido en una amenaza directa para la supervivencia de miles de pymes y autónomos en España. Las empresas de menor tamaño soportan desde la pandemia un incremento mucho más intenso de los gastos asociados a contratar trabajadores, en un contexto marcado además por el alza de la financiación, la presión fiscal y un consumo cada vez más sensible al precio.

Según publica el diario La Verdad, los datos reflejan un deterioro especialmente acusado en las microempresas y pequeñas compañías. Entre el primer trimestre de 2021 y el cuarto trimestre de 2025, los costes laborales acumularon una subida del 29% en las microempresas y del 28,7% en las pequeñas sociedades, frente al 23,4% registrado en las medianas empresas. La diferencia, aparentemente limitada, tiene un fuerte impacto sobre negocios con menor capacidad financiera y márgenes mucho más estrechos.

El problema afecta de lleno a sectores como la hostelería, el comercio o los servicios intensivos en mano de obra, donde muchas empresas ya trabajan con rentabilidades mínimas. Fuentes empresariales advierten de que el encarecimiento de contratar está obligando a numerosos negocios a congelar nuevas incorporaciones, reducir horarios o renunciar directamente a ampliar actividad.

La presión sobre las cuentas de las pequeñas empresas comienza además a trasladarse a los juzgados. Las quiebras de pymes y autónomos se dispararon un 15% y alcanzaron niveles históricos en los últimos ejercicios, reflejando el deterioro de la rentabilidad empresarial.

La tendencia se ha acelerado especialmente en los últimos cuatro años. Solo en el cuarto trimestre de 2025, los costes laborales de las pymes aumentaron un 3,2% interanual. Desde 2021, el ritmo medio de crecimiento anual alcanza el 4,3%, muy por encima del 0,8% registrado en los cuatro años anteriores a la pandemia.

Las empresas denuncian que el empleo se encarece mucho más rápido que la capacidad productiva de los trabajadores. Desde 2015, el coste laboral de las pymes acumula un incremento del 26,3%, mientras que la productividad por asalariado apenas ha crecido un 6,2%. Esa brecha eleva el coste por unidad producida y resta competitividad a miles de negocios.

El incremento responde tanto a la subida salarial como al aumento de los costes asociados a la contratación. El salario ordinario medio avanzó un 3,5% interanual en el tramo final de 2025, mientras que otros gastos laborales —cotizaciones sociales, complementos, bonus u horas extraordinarias— crecieron un 2,5%.

Uno de los factores que más presión ejerce sobre las pequeñas empresas es el aumento continuado del SMI. El salario mínimo acumula una subida del 86% entre 2016 y 2026, un incremento que impacta especialmente en microempresas y negocios de barrio, donde los salarios medios son inferiores y la productividad más reducida.

Empresarios consultados alertan de que muchas compañías están recurriendo a fórmulas defensivas para sobrevivir. «Cada vez es más difícil contratar sin poner en riesgo la viabilidad del negocio», señalan desde asociaciones del pequeño comercio. Otras empresas optan por automatizar tareas, repartir más carga de trabajo entre las plantillas actuales o limitar inversiones para contener gastos.

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