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ENTREVISTA AL EXVICEPRESIDENTE DE COLOMBIA

Santos Calderón: «Tengo mucho temor por la libertad de expresión, por la libertad de prensa y por la democracia»

Francisco Santos Calderón (Bogotá 1964) fue vicepresidente de la República de Colombia, director de RCN Noticias de la Mañana y el primer embajador de Colombia ante Estados Unidos en el gobierno de Iván Duque. Estuvo secuestrado por Pablo Escobar, secuestro que fue relatado en el libro Noticias de un secuestro de Gabriel García Márquez y ahora es un referente en el activismo por la paz, a través de su Fundación País Libre y del movimiento ¡No más!

Ahora, valora con una aparente preocupación lo que está sucediendo en su país y lo que supone la expulsión de Juan Guaidó y los mensajes implícitos que lleva la actitud del actual presidente, Gustavo Petro.

¿Qué valoración hace de la expulsión de Guaidó?

La expulsión de Juan Guaidó de Colombia y la utilización de la seguridad de su esposa y sus hijos como chantaje por parte del presidente de Colombia para que se quedara callado y saliera sin hablar, lo dice todo de la verdadera esencia del gobierno de Petro. Una esencia de un déspota. Un chantaje que es inaceptable, que muestra un lado criminal y una vergüenza para la democracia colombiana.

Colombia ha sido toda la vida uno de los grandes pioneros del asilo y el refugio en el continente. Cuando la Guerra Civil, todo español que llegaba a Colombia tenía nacionalidad inmediata. Llevó gente fantástica. Colombia es la recepción de más de 3 millones de venezolanos y ahora Petro bota eso por la borda para expulsar y cumplir una orden de Maduro, porque esa orden llegó por Maduro: Usted tiene que expulsar a Guaidó.

Me rompe el alma porque por primera vez veo en peligro la democracia colombiana al ver la esencia absoluta de Petro. Me queda claro que la pelea por la democracia va a ser mucho más dura y que vamos a tener que arriesgar el pellejo todos los colombianos para preservarla.

¿Hacia dónde va Colombia?

La primera ruptura institucional es la que más les cuesta. Después viene ya un camino que se les facilita. Creo que ésta es la primera gran ruptura institucional que tiene y creo que de aquí en adelante viene un tema ya de ausencia de garantías.

A mí me preguntaron hace tres meses como periodista si yo sentía garantías en Petro y dije sí, hoy no contestaría lo mismo. Hoy no creo que el Gobierno sea un Gobierno de garantías, porque lo que le pasó a Guaidó le puede pasar a cualquiera. Y tengo mucho, mucho temor por la libertad de expresión, por la libertad de prensa en Colombia y obviamente como esencia de eso, por la democracia.

Pero lo que pasó con Guaidó es un ejemplo de un líder político de oposición que es expulsado de un país democrático por sus opiniones, por lo que piensa, por lo que es. Y eso es una actitud clarísima de un déspota, no de un demócrata.

¿Qué espera de la Comunidad Internacional?

Es obvio que uno espera algo de la comunidad internacional, pero a veces ya uno no sabe qué esperar. ¿Qué va a decir Borrell que ha jugado este juego? ¿Qué va a decir frente a la expulsión de un líder que hace cinco meses era el líder de un gobierno interino? Era líder reconocido por más de 60 países y han utilizado a su familia para chantajearlo. ¿Qué va a decir Borrell? Se va a quedar callado… Él como representante de la política exterior de esa gran unión democrática que es la Unión Europea, ¿va a decir algo? ¿Va a ser cómplice? ¿Qué van a decir los países que asistieron? Por ejemplo, Holanda, que ha jugado de una manera tan firme en el tema de Venezuela y la democracia, ¿se van a quedar callados ante este acto de un déspota?

¿Qué va a decir Estados Unidos? Mire, Jill Biden, la esposa de Joe Biden, y la esposa de Juan Guaidó, estuvieron en la Casa Blanca y hablando y lloraron juntas. ¿Esas lágrimas tienen algún valor? Hoy la amenazaron y utilizaron la seguridad de ella y de sus hijos para expulsar y callar a Guaidó. Yo quisiera saber qué opina Jill Biden de ese acto de un déspota y quiero saber qué opinan Juan González, el representante de Estados Unidos y John Finer, quienes van a ir a esa reunión sobre lo que pasó.

Yo sí me muero de ganas por saber dónde están sus valores: Si en la democracia, la libertad de expresión o en el chantaje y el despotismo.

¿Cómo ve la visita de Petro a España?

Hay una gran afinidad entre Petro y Sánchez; una afinidad ideológica, una afinidad política. No me cabe la menor duda de que el objetivo de Petro es que Sánchez se convierta en el ‘vocero’ en la Unión Europea de esa ‘lavada de rostro’ de Maduro, de esa eliminación de sanciones de un hombre que esta condenado o que está siendo investigado por la Corte Penal Internacional por delitos de lesa humanidad y un hombre que ha sido claro diciendo dónde están sus lealtades. Éstas están con Rusia y lo ha dicho claramente. Rusia aquí, en declaraciones públicas, es el agredido dice Maduro.

Dice Maduro que Rusia es la víctima y que tenemos que apoyarla. Para Sánchez va a ser muy difícil, entre otras, porque los países bálticos y los países de la antigua ‘Cortina de Hierro’ tienen clarísima esa lealtad de Venezuela con Rusia. Y ahora, cuando ven su seguridad amenazada, ¿van a aceptar que levanten sanciones?, no creo.

Vamos a ver cómo juega Sánchez y cómo juega Borrell esos escenarios que van a ser muy, muy, complejos, pero también esperaría que Sánchez, defendiendo su industria, defendiendo sus empresas, le diga a Petro: Oiga, ¿Por qué no le garantiza a las empresas españolas las mismas condiciones de competencia que tienen las chinas que se están quedando con todos los negocios en los que antes España prosperaba? China se está quedando con todos los negocios de infraestrucutra en Colombia y en América Latina. También se está quedando con los negocios de energía. Sí creo que hay una discusión de fondo en ese sentido, pero no sé si porque quieren que sea una visita perfecta no se van a discutir los temas espinosos.

Ojalá, Sánchez tuviera el carácter de Boric en Chile, que condena todas las violaciones a los Derechos Humanos en Venezuela. ¿Será que le va a decir algo al respecto? No lo creo.

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