PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Mario Félix Lleonart: ‘Nunca Cuba había estado tan cerca de lo que ocurrió en Rumanía en 1989’

ENTREVISTA A UN OPOSITOR AL CASTRISMO

Josep Maria Francàs entrevista a Mario Félix Lleonart Barroso. Refugiado cubano, coordinador general del Instituto Patmos y pastor bautista.

—¿Cómo ve a Cuba? ¿Cómo están los cubanos?

—Cuba sufre uno de los momentos más difíciles de toda su historia. La aplicación desde el 1 de enero de este año de lo que se ha denominado como política de “reordenamiento” sumado al terrible manejo de la crisis provocada por la pandemia, han hecho descender a la nación a los niveles más bajos de la espiral descendente en la que por décadas el país no ha dejado de descender. Es un país colapsado. Un Estado fallido. Los cubanos saben que con la continuidad de ese desgobierno no hay esperanza alguna de mejoras. Desean Patria y Vida”, pero el sistema solo ofrece Patria o Muerte” . La solución sólo está entonces en escapar o en intentar cambiar el sistema.

—¿Qué es el “reordenamiento»?

—A veces se le llama también Tarea de Ordenamiento. Eran especialmente estrategias desde el punto de vista económico que venían siendo anunciadas desde la asunción de Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez como presidente del Consejo de Estado y de ministros por disposición de Raúl Castro (el pueblo los define como “puestos a dedo”), para ser implementadas desde inicio de este año. No es la primera vez que a lo largo del “proceso revolucionario” a los líderes se les ocurre alguna nueva política pretendiendo que por fin, a partir de su implementación, se van a resolver los problemas de los cubanos. Tampoco es la primera vez que sucede lo opuesto. En el reciente Congreso del Partido, el propio Miguel Díaz-Canel tuvo que reconocer que “el Ordenamiento presentó problemas de instrumentación, por insuficiente preparación de algunos directivos e inadecuada interpretación de las normas, pero existen incomprensiones derivadas del error de asociarlo a problemas que estaban presentes antes de su implementación. A ello se suman las insatisfacciones generadas por una argumentación no siempre oportuna y precisa y algunos reclamos inadmisibles, que se alejan de los principios de la Tarea”. En la práctica podemos decir que ha sido un desastre total.

—¿Pero en que consistían esas estrategias?

—Se supone que se trataba de “ordenar” o “reordenar” lo que ya resultaba demasiado desordenado. En la práctica sólo ha traído más desorden e inconformidad total en el pueblo. Por ejemplo uno de los objetivos era cumplir la promesa de una sola moneda, ya que los cubanos se debatían entre el dólar, el CUC (o moneda libremente convertible) y “la cenicienta” de los tres: el peso cubano o CUP. Finalmente quedó el CUP, con una devaluación total que se incrementa exponencialmente.

—¿Ordenar cómo?

—Se “reordenaron” precios , etc. Pero en la economía cubana cualquier intento equivale a resucitar a un muerto. Y es que el sistema cubano hace rato que está muerto. Incluso todavía en la época de Fidel Castro, ya él mismo había reconocido en una entrevista a The Atlantic que el sistema cubano no funcionaba.

—¿Qué pasó el 11J?

—Una explosión social espontánea como muestra del descontento popular. Fue la muestra del desespero del pueblo. Se inició al mediodía del domingo 11 de julio por pobladores de San Antonio de los Baños, provincia de Artemisa y se trasladó como en un efecto dominó por otras 45 ciudades cubanas. Ese día ocurrió una fractura de la que la dictadura en Cuba no se ha recuperado ni se recuperará, porque los primeros sorprendidos fueron los de la nomenclatura cubana, y todavía no se recuperan ni se recuperarán de esa sorpresa. Desde el 11 de julio se inició la cuenta regresiva del fin del sistema.

—¿Sigue vivo? No se habla de ello…

—En Cuba se habla todo el tiempo. Porque además permanecen en prisión centenares de personas de los miles que salieron a las calles ese día. Por otro lado, el pueblo cubano probó salir a las calles y le tomó el gusto. Cualquier próximo día puede ser un nuevo 11J pues las condiciones que lo generaron se mantienen. Esto es así al punto de que incluso algunos están solicitando permisos para protestas en varias ciudades para el próximo 20 de noviembre. A mi modo de ver otros estallidos van a ocurrir antes del 20N, porque el desespero del pueblo es total. Por ello, muchas iglesias en Cuba, lo mismo protestantes que católicas, se pusieron de acuerdo para un día de ayuno y oración el pasado domingo, mientras, en la sociedad civil otros convocan justo para el día siguiente un paro nacional. El 11J fue sólo el anticipo de todo lo que viene. La fractura que sufrió ese día el Estado fallido cubano es irreversible.

—Si es verdad que se habla del 20N, ¿qué ocurrirá?

—Para el 15 de Noviembre el Estado anunció que reabrirá las fronteras del país. No hizo más que anunciar esto y viendo en ello el derribo de una de las principales excusas respecto a las manifestaciones masivas (por lo del covid), lidera de un nuevo grupo que se ha creado, conocido como Archipiélago, ni tardos ni perezosos anunciaron protestas para 5 días después. Esto ofrece la oportunidad también (por lo de fronteras abiertas) para todos los cubanos en el exterior que deseen ir y sumarse a sus hermanos dentro de la isla. Pero un mes y poco que falta es mucho tiempo para contener el desborde inevitable de todo el descontento popular acumulado. La pregunta que habría que hacerse es si ese estallido podrá aguantarse hasta entonces. Yo creo que perfectamente puede desencadenarse antes.

—¿Más represión y a seguir igual?

—Es cierto que como muro de contención la dictadura ha desatado toda la represión posible. Pero la represión sólo fortalece la fractura. Sólo espolea las ansias de liberación del pueblo. Y hay señales también de cansancio e incluso de posibles insubordinaciones en las filas de las propias fuerzas represivas. No es desestimable que en un momento dado los militares rompan filas en favor del pueblo. Nunca Cuba había estado antes más cerca de los acontecimientos de Rumanía en 1989. ¿Será que acaso nos llegue por fin a los cubanos nuestro propio 25D, como el que vivieron los rumanos?

—El virus cubano del castrismo se expande otra vez por Iberoamérica, ¿a qué se debe si en Cuba está débil?

—Probablemente sea otra señal del propio “pataleo del muerto” de la cabeza de la serpiente en Cuba. El coleteo desesperado de esta porque se siente con la cabeza machacada. Esa expansión no va a demorar mucho, e incluso ya hasta en la propia Argentina se observan señales. De algo estoy convencido: luego del colapso total del Estado fallido en Cuba, aires frescos soplarán por toda Iberoamérica. Vendrán tiempos de refrigerio y prosperidad en todos los órdenes. Porque, como decimos a lo cubano, “muerto el perro, se acabó la rabia”.

—¿Ve cercana entonces la muerte del ‘perro’?

—Sí. Es irreversible. Y no sería de extrañar ni histórica ni sociológicamente. “Todos los caminos conducen a Roma”. Puede tratarse de meses, semanas o incluso días. Pero el proceso de deterioro del Estado fallido es directamente proporcional a las ansias de libertad del pueblo cubano. Es una ecuación matemática y el resultado se ve venir.

—¿Y la ‘rabia’ son el Grupo de Puebla y todos sus líderes?

—Sí, porque la caída de la dictadura en Cuba va a impactar en todos sus acólitos en el continente. Es el derrumbe de un mito. La caída de un paradigma. Los efectos serán primordialmente para los cubanos pero también por extensiones geopolíticas a dondequiera que haya un tentáculo del pulpo.

—Viendo la realidad cubana, venezolana y de otros paraísos castristas, ¿cómo se puede ansiar eso para los demás?

—Las realidades cubana, venezolana y de “otros paraísos castristas” resulta tan elocuente que son incluso las peores enemigas de los desgobiernos que las generado. Solo entes desde fuera, que no viven directamente esos colapsos, y que tienen ciertos divorcios con la objetividad, o que poseen intereses oscuros aliados de esas dictaduras pueden desear esos estados fallidos para otras naciones.


Una entrevista de Josep María Francàs para La Gaceta de la IberosferaSígale en Twitter y en su canal de Telegram

Deja una respuesta