Adif y su entidad Adif Alta Velocidad se han convertido conjuntamente en los principales beneficiarios de los fondos europeos Next Generation en España, con 5.974 millones de euros asignados para modernizar las infraestructuras ferroviarias, según los datos fiscalizados por el Tribunal de Cuentas. Esta cifra contrasta con la evolución de la inversión en ferrocarriles, que se ha desplomado un 66,7% respecto a 2009, según un estudio elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).
Los datos vuelven a cobrar especial relevancia después del grave accidente ferroviario registrado este miércoles en Urda (Toledo), donde un AVE de Renfe ha colisionado con un tren de Iryo que se encontraba detenido en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. La tragedia ha provocado decenas de fallecidos, numerosos heridos y la interrupción de las comunicaciones ferroviarias entre Madrid y Andalucía.
La nueva colisión se produce, además, apenas nueve meses después del accidente de Adamuz (Córdoba), donde el pasado 18 de enero perdieron la vida 46 personas. Ambos siniestros han ocurrido en el corredor de alta velocidad Madrid-Andalucía, aunque en puntos diferentes y sin que hasta el momento se haya determinado la existencia de una causa común.
Casi 6.000 millones de euros europeos para Adif
El Tribunal de Cuentas publicó el 22 de diciembre de 2025 un informe sobre la gestión de los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) por parte de Adif y Adif Alta Velocidad.
La fiscalización examinó 5.974 millones de euros asignados a ambas entidades públicas para actuaciones relacionadas con la movilidad sostenible, la modernización ferroviaria y la mejora de las conexiones de transporte.
La cantidad convierte al grupo ferroviario público, considerando conjuntamente sus dos entidades, en el principal destinatario de los fondos Next Generation en España, según la clasificación gubernamental de grandes perceptores.
La relación oficial de beneficiarios de 2026 recoge aproximadamente 2.909 millones de euros para Adif y otros 2.898 millones para Adif Alta Velocidad, lo que suma 5.807 millones. La diferencia respecto a los 5.974 millones fiscalizados responde a que las dos referencias no emplean exactamente el mismo alcance contable.
No obstante, los importes asignados no equivalen necesariamente a fondos completamente desembolsados o ejecutados. El Tribunal de Cuentas analizó los procedimientos de gestión y control de estas inversiones, así como su seguimiento y adecuación a los compromisos del plan europeo.
El organismo fiscalizador consideró adecuados los sistemas generales implantados por las entidades ferroviarias, aunque identificó aspectos susceptibles de mejora en materia de trazabilidad de las actuaciones, seguridad de los sistemas de información y prevención de conflictos de interés.
La inversión ferroviaria continúa dos tercios por debajo de 2009
La importante llegada de recursos europeos coincide con un escenario en el que España todavía no ha recuperado los niveles de inversión ferroviaria anteriores a la crisis económica.
Según el informe publicado el pasado 10 de marzo por la Fundación BBVA y el Ivie, la inversión en infraestructuras ferroviarias ha disminuido un 66,7% en términos reales desde 2009, el mayor retroceso entre los principales tipos de infraestructuras analizados.
En 2025, el desembolso en ferrocarriles se situó en 4.589 millones de euros, lo que representa aproximadamente un tercio del volumen de inversión registrado dieciséis años antes.
El estudio también constata una recuperación reciente, con un incremento del 7% respecto a 2024. Por tanto, el retroceso del 66,7% corresponde al conjunto del periodo iniciado en 2009 y no exclusivamente a los años de Gobierno de Pedro Sánchez.
Las carreteras presentan igualmente un importante descenso. La inversión en infraestructuras viarias alcanzó los 4.952 millones de euros en 2025, apenas el 41% del máximo registrado en 2009.
En términos generales, el peso de las infraestructuras productivas sobre la inversión pública ha pasado del 61,2% en 2009 al 37,9% en 2025, una reducción de más de 23 puntos porcentuales.
Los investigadores advierten también de que entre 2016 y 2022 la inversión neta ferroviaria llegó a registrar valores negativos, lo que significa que las nuevas inversiones no compensaron la depreciación estimada de los activos existentes durante ese periodo.