La precampaña de las elecciones autonómicas en Aragón avanza en un clima político que recuerda al vivido recientemente en Extremadura. En la calle, lejos de los despachos y de los pactos opacos, muchos votantes han dejado de asumir como inevitables decisiones que durante años se presentaron como intocables. El acuerdo de Mercosur, la inmigración ilegal, la inseguridad y la crisis de vivienda se sitúan en el centro del debate. En ese escenario, el candidato de VOX a la presidencia de Aragón, Alejandro Nolasco, irrumpe con un mensaje directo y sin concesiones, decidido a romper el marco político que PP y PSOE han compartido durante demasiado tiempo.
Uno de los asuntos que mejor resume esa ruptura es el acuerdo de Mercosur. Preguntado por LA GACETA sobre la oposición frontal de VOX a este pacto comercial, Nolasco se muestra tajante. «VOX siempre se ha negado a este acuerdo«, subraya, marcando distancias con otros partidos que, a su juicio, cambian de postura según convenga. Frente a esas ambigüedades, insiste en que su formación siempre se ha opuesto a lo que define como «un acuerdo criminal que va contra los agricultores y los ganaderos«.
El dirigente aragonés sitúa el foco en la competencia desleal que, asegura, impone Bruselas al campo español. «Nos obligan a competir con productos que no pasan ni los mismos controles fitosanitarios ni las mismas regulaciones», explica, antes de describir el esfuerzo que realizan agricultores y ganaderos para cumplir una normativa cada vez más exigente. A su juicio, ese sacrificio queda en nada cuando se permite la entrada de alimentos procedentes de terceros países que no cumplen los estándares exigidos en España y que, en muchos casos, «son una porquería».
Para Nolasco, el respaldo político a Mercosur sólo se entiende desde intereses ajenos al interés nacional. «Esto sólo se explica por intereses espurios o porque mandan jefes que no han sido elegidos por nadie», afirma. Habla de un proceso de «suicidio paulatino» del sector primario, en el que España produce calidad, cumple todas las normas y acaba compitiendo con productos que, según denuncia, ni siquiera garantizan los controles básicos que sí se exigen a los productores nacionales.
Esa defensa del campo, sostiene, conecta con un electorado mucho más amplio de lo que algunos asumen. Al analizar el contexto electoral y compararlo con el de Extremadura, donde VOX obtuvo un resultado histórico, Nolasco percibe un cambio profundo en la calle. «La reacción es muy distinta a la de los últimos años», apunta, y asegura que cada vez más personas que siempre habían votado al PSOE o al PP comienzan a darse cuenta de que su partido no busca etiquetas.
En su diagnóstico, lo que mueve a muchos votantes no es la ideología, sino el sentido común. «Si una persona tiene miedo de que su hija vaya sola por el barrio en el que ha crecido y que ahora se ha vuelto peligroso, si un hombre teme que una denuncia falsa le arruine la vida, si alguien no quiere que le impongan por ley una versión oficial de la historia o que le obliguen a comer basura importada, eso no es de izquierdas ni de derechas«, resume.
Ese cambio, asegura, se percibe claramente en el contacto directo con los ciudadanos. «Cuando hablas con la gente, incluso con quienes votaron siempre al PP o al PSOE, te miran con simpatía y te dicen que te van a apoyar», relata. A su juicio, Aragón se encuentra ante un punto de inflexión que puede reflejarse en las urnas, como ya ocurrió en Extremadura.
La inmigración ilegal aparece como otro de los grandes ejes del discurso de VOX. Al ser preguntado por las políticas aplicadas en Aragón y por el aumento de subvenciones a ONG como Cruz Roja, como ya contó LA GACETA, Nolasco no establece diferencias entre los grandes partidos. «Azcón y Pilar Alegría quieren inmigrantes ilegales para nacionalizarlos o darles derecho a voto«, sostiene, convencido de que buscan futuros votantes porque «a los de aquí ya no les engañan».
Recuerda, además, que hubo margen político para actuar de otra manera. «Antes sí se podía negar el reparto de menas», afirma, y reprocha al Gobierno de Azcón que en julio de 2024 no lo hiciera tras la llamada de Alberto Núñez Feijoo ordenando votar a favor. VOX, explica, decidió romper por una cuestión de conciencia. «No vamos a estafar a nuestros votantes«. La conclusión, remacha, es clara: «En inmigración ilegal, PP y PSOE son lo mismo«.
Nolasco también carga contra el papel de determinadas ONG, a las que responsabiliza indirectamente de las muertes en el mar. «Algunas se están lucrando con el sufrimiento humano», denuncia, antes de relatar situaciones que, según afirma, se repiten en Zaragoza: personas traídas con promesas de papeles y trabajo, alojadas durante meses en hoteles y posteriormente enviadas a la calle, para acabar en albergues, hospitales o directamente abandonadas.
Denuncia incluso prácticas que desincentivan la integración laboral. «Conocimos un caso en el que a una persona le dijeron que no buscara trabajo porque, si lo hacía, dejaba de cobrar la ayuda», señala, como ejemplo de un sistema que, a su juicio, funciona como un negocio.
El contraste con las necesidades reales de Aragón cierra su argumentación. «No tenemos médicos en Teruel, seguimos con las peores carreteras de España, los enfermos de cáncer tienen que desplazarse cientos de kilómetros», enumera, mientras critica que se destinen millones de euros a proyectos ideológicos en el extranjero. Ese dinero, insiste, serviría para pagar oncólogos, ginecólogos o dermatólogos en la comunidad.
Para Nolasco, el patrón se repite. «PP y PSOE funcionan como grandes empresas«, concluye, adaptando su discurso según las encuestas. En Mercosur, en inmigración ilegal y en el uso del dinero público, el resultado, afirma, «siempre es el mismo«.