«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
El proceso constituyente avanza con paso firme

Asalto al Congreso: la tentación de sucumbir a la victoria del relato sobre la verdad

El portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, Felipe Sicilia, en sesión plenaria en el Congreso de los Diputados. Europa Press
El portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, Felipe Sicilia, en sesión plenaria en el Congreso de los Diputados. Europa Press

Trump fue el primer presidente norteamericano en casi medio siglo sin iniciar una guerra durante su mandato. Trump firmó un acuerdo histórico con Corea del Norte para la desnuclearización. Obama azuzó las primaveras árabes que generaron guerras civiles y el terrorismo islamista del ISIS. Biden no sabe situar a Ucrania en el mapa mientras celebra que Europa tirite de frío y se arruine en otra guerra. El relato, sin embargo, es que con Trump el mundo corría peligro y que el Nobel de la paz de Obama fue merecidísimo aunque llevara apenas unos meses en la Casa Blanca.

En Irak no había armas de destrucción masiva. Estados Unidos lanzó dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, donde murieron dos tercios de todos los católicos de Japón. La bomba sólo la ha usado EEUU, pero el relato es que hoy Putin –y nadie más– podría apretar el botón nuclear en cualquier momento.

Una madre mata a sus dos hijas y luego se suicida. Los primeros titulares cuentan que los niños aparecen muertos y la mujer suicidada. Luego, al conocer la verdad, se omite el sexo de la madre. Si un hombre mata, hay terrorismo machista y minutos de silencio en todos los ayuntamientos. Si lo hace una mujer, entonces se explican las motivaciones, porque en ellas siempre hay una razón (El Mundo: «La guardia civil que ha matado a sus dos hijas en su casa del cuartel quería llevárselas a Algeciras tras divorciarse»). Este detalle, la adscripción a la benemérita, hace que aún se pueda sacar rédito al crimen: la asesina era guardia civil. Rara vez se pone el énfasis en la profesión de un criminal excepto si es cura o policía. Porque, ¿alguien recuerda un titular que diga «Un panadero mata a sus hijos?». El relato, por tanto, es que la violencia está incardinada en el ADN del varón.

Batasuna y ETA nunca fueron más débiles que cuando la primera fue ilegalizada. El discurso oficial sostiene que ETA ya no existe («la derrotó la unidad de los demócratas»), pero su proyecto jamás ha estado más cerca de cumplirse que ahora con Bildu en el Congreso, los terroristas saliendo de prisión, la Guardia Civil fuera de Navarra y Otegui en la dirección del Estado.  

El separatismo crece cuando el Estado cede y no si se le confronta. Madrid sólo es una fábrica de independentistas cuando transfiere competencias (educación, prisiones, fiscalidad, seguridad social…). Si se combate y persigue a quienes violan la ley, sus seguidores ejercen la violencia. Por eso, el discurso dominante premia a la rendición llamándole «tender puentes», de modo que Cataluña es un remanso de paz gracias a Pedro Sánchez, que ha comprado las calles excarcelando a los golpistas del 1 de octubre, a los que sus acólitos ya ni siquiera llaman sediciosos tras eliminar el delito. Muerto el perro se acabó la rabia.

El PSOE ha llegado al poder tras un golpe de Estado (23-F), un atentado terrorista (11-M) y una moción de censura apoyada por separatistas y terroristas un año después de dar el golpe en Cataluña. El PSOE tiene además un amplio historial criminal y golpista (1917, 1934 o el asesinato de Calvo Sotelo en el 36), impulsó la desindustrialización de España en los 80 y la venta de soberanía dentro y fuera de nuestras fronteras. Este legado, sin embargo, se disuelve en el imaginario colectivo sedado de propaganda oficialista, que reivindica al partido de la democracia, que tanto ha hecho por los obreros y los más humildes.

Todo separatismo genera su propia banda terrorista. En Cataluña nació Terra Lliure, Resistencia Galega en Galicia y ETA en el País Vasco. La memoria histórica imperante reescribe el pasado proyectando al presente la amenaza ultraderechista. La realidad es que en 2022 esta violencia la ejercen sistemáticamente la extrema izquierda y el separatismo, algo que ocultan los medios empeñados en seguir fantaseando una realidad paralela. Nadie sabe aún quién envío los sobres con balas y la navaja ensangrentada durante la campaña de las madrileñas. Más recientemente han aparecido unos sobres con material pirotécnico. Esto explica que uno de los más célebres juntaletras gubernamentales de La Vanguardia, Pedro Vallín, amenace a los casi 200 periodistas que han firmado el manifiesto defender la democracia. «Esta lista hay que guardarla. Para los juicios de Núremberg».

Este jueves se ha producido un hecho gravísimo en las Cortes: el Tribunal Constitucional no se ha atrevido a paralizar el pleno que, a través de una proposición de ley, ha debatido y votado la derogación del delito de sedición, la rebaja de la malversación y, vía enmienda, el asalto al CGPJ y al Constitucional. El TC pudo frenarlo, pero no se atrevió por la presión ejercida por PSOE, Podemos y, especialmente, los medios de comunicación a su servicio, que han difundido la idea de que los magistrados son «golpistas con togas». Felipe Sicilia, diputado del PSOE y presidente de la comisión de Justicia (ahí es nada), ha hecho un paralelismo con el 23-F: «Quisieron parar el pleno y la democracia con tricornios y hoy han querido hacerlo con togas».

El proceso constituyente —la llegada del chavismo— avanza con paso firme gracias a la progresiva eliminación de los contrapesos del Estado. Con los medios de comunicación de parte y el Legislativo y el Judicial colonizados por el Ejecutivo, sólo queda la Corona, a la que veremos en apenas unos días decidir qué quiere ser de mayor: la que paró el golpe en 2017 o la confederal 2030.

El 15 de diciembre de 2022 muchos descubrieron que hay un régimen a cuya Constitución le cabe todo, menos su cumplimiento. Esta esquizofrenia setentayochista la encarna el PSOE mejor que nadie, que una semana antes, el día 6, celebró la efeméride por todo lo alto posando en la foto oficial, como si nada, mientras destruye cualquier rastro de legalidad. ¿Que cuáles fueron los titulares ese día? «VOX se une a PNV, Bildu y ERC y se salta por primera vez el acto del aniversario de la Constitución».

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