La frontera de Ceuta continúa viviendo uno de los momentos de mayor tensión migratoria de los últimos años a pesar del silenció del Gobierno de Pedro Sánchez. Según fuentes policiales, durante el pasado fin de semana entraron más de 100 inmigrantes ilegales, principalmente a través de asaltos coordinados a distintos puntos de la valla y por el área del espigón del Tarajal. Esta oleada eleva la cifra acumulada en lo que va de año a más de 1.100 entradas ilegales, siete veces más que en los dos primeros meses de 2025 (cuando se contabilizaron 157).
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta se encuentra actualmente saturado con más de 1.000 inmigrantes alojados a pesar de que en la última semana se han efectuado traslados a la península de más de 200 inmigrantes. Las imágenes exclusivas obtenidas por LA GACETA desde el interior del CETI muestran de forma inequívoca la gravedad de la situación: el garaje, el salón de actos y varias aulas han sido convertidos en dormitorios improvisados con literas y colchones dispuestos directamente en el suelo. Decenas de inmigrantes ilegales comparten espacios reducidos, evidenciando un hacinamiento que duplica la capacidad oficial del centro (fijada en 512 plazas).
La entrada más numerosa tuvo lugar el pasado 20 de febrero, cuando 90 inmigrantes de diversas nacionalidades lograron superar varios puntos de la valla fronteriza. Fuentes de la Guardia Civil consultadas por este medio señalan que la falta crónica de medios materiales y humanos impide contener con eficacia estas tentativas masivas. «Tenemos miedo a lo que pueda pasar en cualquier momento. Con la acumulación actual al otro lado, si las autoridades marroquíes intervienen de forma descontrolada, podría repetirse lo de Melilla en 2022″, advierte un agente destinado en la frontera ceutí.
Otro miembro del cuerpo añade: «Deberíamos haber actuado antes con una colaboración efectiva con Marruecos, pero ahora podría ser demasiado tarde por la acumulación que hay en la zona de Beliones». En las inmediaciones del vallado, del lado marroquí, permanecen concentrados ya más de 1.000 inmigrantes ilegales —según reportes de inteligencia de la Guardia Civil— esperando su oportunidad para intentar el cruce. La inacción observada por parte de las autoridades marroquíes ha permitido que este campamento informal siga creciendo en las últimas semanas.
A esta presión se suma la vulnerabilidad añadida del espigón del Tarajal tras el fuerte temporal de lluvias de la semana pasada. Las imágenes y testimonios recabados indican que el oleaje y la erosión han dejado al descubierto importantes tramos de tierra que bordean la estructura, permitiendo que los inmigrantes puedan franquearla a pie sin necesidad de entrar al agua, lo que facilita aún más las entradas por esa vía.
El Gobierno no ha ofrecido información oficial detallada sobre las más de 100 entradas del fin de semana, una práctica que busca evitar reconocer el posible «efecto llamada» derivado del reciente decreto de «regularización» masiva. Con las cifras de 2026 multiplicando por siete las del mismo periodo del año anterior y con un CETI desbordado cuya saturación queda patente en las imágenes exclusivas publicadas por LA GACETA, la situación en Ceuta se consolida como uno de los principales focos de crisis migratoria en las fronteras españolas en estos momentos.