Ni la Diputación de León ni el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón lograron localizar a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para notificarle el pago de impuestos en 2011. Aquel año, su nombre apareció bajo amenaza de embargo en los boletines oficiales de ambas administraciones. Cambios de domicilio, cesiones inmobiliarias del padre de Gómez a su hija y el descontrol en la recaudación fiscal impidieron que se le notificaran los requerimientos por vía ordinaria.
Pedro Sánchez, por entonces diputado en el Congreso —cargo que ocupó entre 2009 y septiembre de 2011—, vio cómo su mujer figuraba como morosa en el Boletín Oficial de la Provincia de León apenas un mes antes de abandonar el escaño. La Diputación alegó que no había sido posible practicar la notificación, señalando que Begoña Gómez era «desconocida», en aplicación del artículo 112.1 de la Ley General Tributaria. Se le instaba a presentarse en un plazo de 15 días para evitar el embargo de cuentas corrientes.
Pozuelo de Alarcón también la incluyó en su lista de morosos
El episodio se repitió en mayo de ese mismo año, esta vez en Pozuelo de Alarcón (Madrid), el municipio más rico de España y antigua residencia del matrimonio Sánchez-Gómez. El Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publicó otro edicto incluyendo a Begoña Gómez entre los contribuyentes no localizados. El anuncio señalaba que, tras dos intentos fallidos, y al no poder notificarse por otras vías, se le daba un nuevo plazo de 15 días para comparecer.
La residencia de Pozuelo —valorada en 686.410 euros y actualmente alquilada por el matrimonio por unos 2.500 euros mensuales— fue durante años el hogar familiar antes de su traslado a La Moncloa. La vivienda, ubicada en la calle Tramontana, cuenta con 165 metros cuadrados construidos, tres dormitorios, dos baños, dos plazas de garaje, zonas ajardinadas, piscina y seguridad 24 horas. El edificio fue construido en 1995 y forma parte de una urbanización cerrada de alto nivel.
Ambas viviendas de Pozuelo fueron en origen propiedad del padre de Begoña Gómez, Sabiniano Gómez, un empresario vinculado al ocio nocturno y propietario de saunas y locales de ambiente gay en Madrid. La primera propiedad fue heredada por su hija, mientras que la segunda fue cedida a su nombre pocos años después de su compra, según reveló El Debate. Sin embargo, Begoña Gómez no atendió las obligaciones fiscales asociadas a estos inmuebles, motivo por el cual acabó apareciendo en los listados públicos de deudores.
Ambas administraciones recurrieron a edictos públicos tras no poder notificar por vía ordinaria. Las advertencias eran claras: de no comparecer en plazo, se entendería la notificación efectuada a todos los efectos legales. Aun así, fue necesario llegar a esta vía excepcional para que se hicieran públicas las deudas de quien ya entonces convivía con un diputado del PSOE y futuro presidente del Gobierno.
Los impagos tributarios de la esposa de Sánchez no eran un simple olvido administrativo, sino el resultado de una cadena de cesiones, cambios de domicilio y falta de colaboración con los organismos recaudadores. Y todo ello mientras Sánchez daba sus primeros pasos hacia la presidencia del Ejecutivo.