Un grupo de cinco marroquíes ha atacado a un agente de la Guardia Civil que se encontraba fuera de servicio durante la madrugada de este domingo en Ceuta. La agresión se produce en pleno aumento de la inseguridad tras la invasión del pasado 30 de julio, que ha elevado de unas 30 a más de 200 las llamadas diarias recibidas por la Policía para denunciar posibles delitos, según Jupol.
El guardia civil caminaba alrededor de las 4.30 horas por la avenida Cañonero Dato cuando fue abordado en las inmediaciones de la gasolinera Carranza, según ha informado El español. Los cinco individuos le pidieron dinero y, ante su negativa, trataron de robarle.
El agente se resistió y recibió varios golpes en el rostro y patadas por todo el cuerpo. Los asaltantes huyeron después de la agresión, mientras que la víctima consiguió comunicar lo ocurrido a las autoridades.
El Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) de la Policía Nacional puso en marcha un dispositivo para localizar a los responsables. El propio guardia civil colaboró en la búsqueda y los agentes encontraron poco después a los cinco sospechosos ocultos en unas escaleras que comunican la rotonda de la avenida de España con la barriada Junta de Obras del Puerto.
Los implicados emprendieron la huida a pie al advertir la presencia policial y opusieron una fuerte resistencia durante la intervención. La Policía logró detener a tres de ellos, que permanecen bajo custodia por la presunta comisión de los delitos de robo con violencia o intimidación en grado de tentativa y desobediencia grave a la autoridad. Los otros dos consiguieron escapar.
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha reclamado más agentes y una respuesta contundente frente al deterioro de la seguridad: «Ceuta no puede normalizar robos, reyertas, agresiones sexuales y ataques a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Exigimos más presencia policial, control efectivo y que quienes delinquen afronten de inmediato las consecuencias legales».
Más de 200 llamadas diarias por delitos
El portavoz de Jupol, Javier Otero, ha vinculado el incremento de los hechos delictivos con la nueva situación que atraviesa Ceuta desde la invasión de más de 80.000 inmigrantes. Según sus datos, antes era habitual recibir entre 20 y 30 avisos diarios, una cifra que aumentaba durante los fines de semana.
«Se están registrando más de 200 llamadas cada día. Lo que estamos viviendo te desborda», ha advertido. El sindicato lleva semanas alertando de la saturación de las unidades policiales y reclamando al Ministerio del Interior el envío de más efectivos a la ciudad autónoma.
La falta de medios está obligando a algunos policías desplazados a realizar turnos de hasta 16 horas. Además, los agentes duermen en barracones cedidos por el Ejército ante la ausencia de alojamientos adecuados.
«Hemos llegado a Ceuta con una dieta de 77 euros para las tres comidas y el alojamiento. Eso no te alcanza. Las dietas llevan sin actualizarse casi 20 años. Si no fuera por la amabilidad del Ejército de Tierra, probablemente los agentes estarían durmiendo en la playa», ha denunciado Otero.
Atracos con cuchillo y miedo entre los vecinos
La inseguridad también golpea a los residentes. Durante este fin de semana se han conocido al menos tres atracos cometidos por inmigrantes. Una mujer fue asaltada el sábado 22 de agosto cuando se dirigía a su trabajo por la zona situada entre El Morro y Miramar Bajo.
«Un asaltante me dijo que le diera el bolso y le contesté que no le daría nada. Entonces, me sacó un cuchillo y me dijo que, si no se lo daba, me mataba allí mismo», ha relatado la víctima a El Faro de Ceuta.
La mujer terminó entregando el bolso, en el que llevaba dinero, documentación y el pasaporte. «Tengo pánico a salir desde el atraco. Es un trauma. Nunca se me va a olvidar», ha afirmado.
El temor también comienza a afectar a la hostelería. Los establecimientos están sufriendo una caída de clientes durante las noches porque parte de los vecinos evita salir de casa.
«Las familias ya no salen. Se quedan en sus casas por miedo porque los inmigrantes los intimidan cuando se sientan en las terrazas. Los ceutíes estamos abandonados», ha denunciado Gema Molina, propietaria del restaurante El Capote.
A esta sucesión de incidentes se suma la lesión sufrida por otro policía nacional, que se fracturó un dedo cuando intervenía en una reyerta entre marroquíes. Otero sostiene que los agentes carecen de instrucciones claras del Gobierno para afrontar la situación: «Las cosas no pueden continuar así. Debemos tener una autoridad real porque estamos jugando al gato y al ratón».