Carles Vilajosana, de 45 años, padre de dos hijos y vecino de Castellnou de Bages, murió tras recibir una puñalada durante la Fiesta Mayor de Manresa después de haber intervenido, según los testimonios recabados por El Periódico, en una pelea protagonizada por menas magrebíes. El hombre había participado horas antes junto a sus hijos gemelos en el Correfuego y posteriormente decidió continuar la celebración con su grupo de amigos.
La agresión no se habría producido inmediatamente después de aquella intervención. Los testigos sostienen que Vilajosana fue seguido y hostigado durante aproximadamente un kilómetro antes de sufrir el ataque mortal. Sus acompañantes avisaron rápidamente al 112, mientras los menas presuntamente implicados abandonaban el lugar. Los servicios de emergencia no pudieron salvarle la vida.
La investigación de los Mossos d’Esquadra ha permitido detener por el momento a dos menores, de 15 y 16 años, localizados en unos bajos ocupados de la calle Travessera dels Drets. Entre los arrestados estaría, según las pesquisas, el presunto autor material de la puñalada. La Fiscalía de Menores ha solicitado para ambos el internamiento cautelar en régimen cerrado.
Las autoridades continúan intentando localizar a otros dos o tres jóvenes que, de acuerdo con las declaraciones de testigos y las primeras averiguaciones policiales, también habrían participado en los hechos. La consellera de Interior, Núria Parlon, ha señalado en Catalunya Ràdio que los dos detenidos ya habían mostrado anteriormente comportamientos «no adecuados» y una actitud que calificó de «reprobable».
Uno de los arrestados, además, se encontraba pendiente de juicio por otro presunto intento de homicidio ocurrido también en Manresa. El caso se remonta a una agresión contra Jordi, un camarero que se encontraba recogiendo la terraza de un establecimiento de la calle Divina Pastora cuando se produjo un incidente con dos jóvenes.
Según el relato de aquel episodio, uno de ellos dio una patada a unas bolsas de basura y, después de que el trabajador le recriminara su comportamiento, se volvió y le clavó un destornillador de estrella cerca del corazón. El camarero reaccionó echándose hacia atrás y la herida alcanzó unos cuatro centímetros de profundidad. Aquella maniobra habría evitado que el objeto penetrara todavía más.
Los investigadores tratan ahora de reconstruir con precisión las circunstancias que desembocaron en la muerte de Vilajosana y determinar el grado de participación de cada uno de los implicados. El hecho de que uno de los detenidos estuviera relacionado con una agresión grave anterior forma también parte de los antecedentes que rodean una investigación que permanece abierta.